Heredia: "La gente ya sabe quién le da y quién le quita"

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El creador de clásicos como "Sobreviviendo" y "Razón de vivir" habla sobre la actualidad política en tiempos de aislamiento. Su preocupación por el futuro de los músicos, el recorrido propio de la canción y el disco que viene.

"Y entre los males y los desmanes/ hay cierta gente que -ya se sabe/, saca provecho de la ocasión;/ comprando a uno lo que vale dos/ y haciendo abuso de autoridad/ se llevan hasta la integridad”. La canción popular es aquella que, con el correr de los años, sabe acomodarse y se vuelve permeable al momento y al lugar donde se la escucha. En “Informe de la situación” Víctor Heredia deja una muestra clara. Pero no la única. Basta con tomar “Sobreviviendo” o “Razón de vivir”, por mencionar dos de los máximos clásicos de su carrera, para “recalcar y considerar” el concepto.

“Es pavoroso que haya gente que suba los precios, que cobre el doble un alimento o un alcohol en gel. A la vez, me sorprendió la banalidad de algunos sectores de querer sacar provecho político de una situación tan estresante y dolorosa”, dice el artista en diálogo con este medio. Y agrega que “la gente es inteligente y se da cuenta. Todos saben quiénes son los que buscan sacar partido. No se trata de algo ideológico. Es ver quién me da y quién me quita. Quién me cuida y quién me descuida”.

Y en relación a cómo cree que está actuando el gobierno nacional, Heredia asegura que “siento que nos cuidan muy bien. Coincido plenamente con lo que viene diciendo el presidente con respecto al valor del trabajo de los políticos. Coincido en que no se bajen los sueldos. Están trabajando mucho y es gente que no se llevó el dinero afuera para tener fortunas en paraísos fiscales”.

Luego de tener que suspender cinco shows, producto de la cuarentena, Heredia muestra su preocupación por la cantidad de artistas que se ven afectados por esta situación. “Pienso en mis músicos. Ellos son los primeros desprotegidos porque el músico consagrado, o el que fue considerado, si fue inteligente tuvo la oportunidad de ahorrar. Y muchos de nosotros tenemos ese privilegio, pero también hicimos un patrimonio y eso es un elefante a upa que exige un gasto para mantenerte. Espero que antes de fin de año podamos arrancar de nuevo”.

Periodista.: Decís fin de año y parece una eternidad. ¿Crees que este año podrían concluir sin shows?

Víctor Heredia: Ojalá se puedan adelantar esos tiempos, pero si se piensa en la cantidad de personas que habitan este mundo no va a ser sencillo tener una vacuna de manera inmediata. Va estar complicado desde lo laboral. La gente no se va a animar a reunirse tan rápido en estos espacios por temor. Pero no quiero entrar en consideraciones apocalípticas.

P.: Y en lo personal, ¿cómo te impacta la cuarentena?

V.H.: Es una situación muy especial. Si uno lo toma con el ánimo esperanzador, que es la mejor opción, se pueden hacer una enorme cantidad de cosas que la cotidianidad, el trabajo y las pérdidas de tiempo habituales no permiten. En mi caso, de repensar cosas y de abrazarse a los afectos. Sobre todo para los músicos, que somos viajeros.

V.H.: ¿Redescubriste espacios internos?

P.: Me encontré cocinando mucho. Algo que disfruto, pero que no hago siempre y ahora aprovecho en cada momento.

V.H.: ¿Te hiciste lugar para la composición?

P.: Por ahora no apareció la música sino la caja de herramientas (risas). Y ordenar. Uno acumula papelerío en previsión de que nos va a servir de algo. Y no. Cuando arranque, lo voy a hacer con el escritorio ordenado.

P.: Ordenar los papeles es recorrer un poco los pasillos de la memoria. ¿La cuarentena le da otro marco a los recuerdos?

V.H.: Hay algunos papeles que te llevan al Rivotril (risas). Pero lo cierto es que sufrí mucho la pérdida de un amigo como Luis Eduardo Aute. Hace muy poco había estado con él y de golpe llega su muerte. Eso me motivó revisar algunas fotografías y aparecieron papeles, recuerdos y dibujos de él. Son cosas que en un momento como este golpean duro.

P.: Con Aute te tocó compartir escenario y también una amistad. Hace tres años editaste “50 en vuelo”, un disco doble con el recorriste tu carrera junto a músicos como Joan Manuel Serrat, Abel Pintos, Juanse, Lila Downs y Pedro Aznar, entre otros. En tiempos de feats, para vos el encuentro musical siempre fue una necesidad.

V.H.: Sí, claro. Esto es un milagro que te propone la vida. Cuando componía a los 16 tenía como sueño que alguien se interese por esas canciones. Y a los 19 me empezó a cantar Mercedes Sosa. A partir de eso me di cuenta de la sencillez que hay en los compañeros. Me acuerdo que a los pocos años me relacioné con el Nano Serrat, lo acompañé a su primera gira; y para mí no era extraño tenerlo en el living mostrándome canciones. Eso te hace dar cuenta de que no solo hay que recibir, sino también dar.

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P.: ¿Qué te dio este proyecto?

V.H.: Fue un proyecto grande con el que no podía darme el lujo de equivocarme, ni de hacerlos equivocar. Los que están, son los que quise. Y los que aceptaron, son los que me quieren. Los que no están, algo pasa. Algunos tuvieron buenas excusas y otros no quisieron.

P.: ¿Qué quedó de “aquel que fui paladeando miel/ cuando era feliz en Paso del Rey”?

V.H.: Ese chico está ahí, con más experiencia y achaques. No dejamos de ser niños. Uno empieza a darse cuenta de que no puede hacer determinadas cosas porque no te las permite el cuerpo o la salud. Pero ese chico está agazapado y pide todo el tiempo hacer muchas cosas. Sentadito y con una guitarra, sigue siendo el mismo.

P.: “Razón de vivir”, “Sobreviviendo” y “Todavía cantamos” conforman un trío que marca un poco la historia más reciente de nuestro país. Son canciones que se fueron resignificando en diferentes ocasiones. ¿Qué te queda de la primera esencia de esos temas?

V.H.: La felicidad de haberlas escrito es muy grande. Cuando pienso en esas canciones me doy cuenta de que fueron el trampolín de mis sueños. Fueron las que me permitieron saltar al océano porque la vida de un artista no tiene bordes. Hay que nadar hasta cansarse. Tengo las letras escritas en papeles. Pero el logro de la canción está en la escucha del otro. En lo que el otro transforma. Uno ya no la canta como era. Arriba del escenario hay mucha sensibilidad y se genera un ida y vuelta como parte de un cordón umbilical que muchas veces hace que termines cantando lo que el otro desea.

P.: Te pasó con el cambio de Hiroshima por Malvinas.

V.H.: Una vez estaba en Río Gallegos y alguien gritó Malvinas en esa parte y desde ahí, así quedó. Pero la canción está viva. El grupo Illapu la canta diciendo Palestina en esa parte. Y uno se emociona por lo que el otro imagina y piensa de esa canción. La Negra Sosa me decía que no podía decir “tengo el esperma urgente” en “Sobreviviendo”. Y cuando ella empezó a cantar “tengo un sueño urgente”, lo adopté.

P.: ¿Cuál es el próximo paso? ¿Tenés idea de sacar un nuevo disco después de la cuarentena?

V.H.: Estoy en un proyecto a instancias de Marisa, mi compañera, que siempre me pide que vuelva a ver las canciones de amor. Estuve revisando y hay algunas que no digo que se perdieron, pero que la gente no tuvo la oportunidad de escucharlas porque se las llevaron puesta otras. En un concierto terminás de cantar “Álamos de primavera”, pero viene “Sobreviviendo” y la tapa. La gente prefiere canciones que tengan un contenido determinado y algunas otras parece que están reservadas para otro tipo de artistas donde no entramos aquellos que fuimos considerados cantores populares “contestatarios”. Pero la idea es rescatar esas canciones “Mis viejos amores”, “Hay días” o “Reflejos”. Son canciones muy hermosas y hay algunas que nunca canté en vivo. Y ahora tendré la oportunidad.

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