(27/11/2001) Actuación de Litto Nebbia (voz, teclados, guitarra). Con Quintino Cinalli (batería) y César Franov (bajo). (La Trastienda, 23 de noviembre).
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Nunca como en este momento se hizo tan evidente la relación existente entre las cuestiones socioeconómicas y la música. Ya lo apuntamos hace unos días en referencia a las actuaciones de Fito Páez y Mercedes Sosa, con mayor espacio entre álbum y álbum, puestos a cantar por el placer y la necesidad de hacerlo y no presionados por el marketing de la presentación de un nuevo disco. Y ahora toca hablar de un artista histórico del rock, Litto Nebbia. Con una discografía y una producción de canciones enorme que no encuentra similitud en nuestro medio y, en consecuencia, con un resultado muy desparejo, cada show suyo tuvo siempre la impronta del momento y el músico convirtió en una bandera el hecho de no querer volver a interpretar los temas históricos más exitosos de su carrera. Pero la crisis aprieta y cada vez se hace más duro vender discos; y más aún si sólo se le ofrecen a la gente nuevas composiciones -es sabida la actitud conservadora que caracteriza, como regla general, a todos los públicos-. Por eso ahora, a la vez que editó «Corazones y sociedades», un CD con material nuevo, Nebbia aceptó reinterpretar 22 canciones que van desde sus comienzos a mediados de los '60 hasta fines de los '80 en el álbum «Celebración».
Con esta realidad se presentó ante el público de La Trastienda y ofreció uno de los conciertos más emotivos y divertidos en mucho tiempo. En las dos horas de su recital se dio el gusto de cantar algunas novedades como «Receta», «Seguir», «Corazones y sociedades», «Cataratas», «Vieja vitrola» y «Está en tus manos». Pero el núcleo del concierto estuvo en un muy atractivo volver a vivir que recorrió un arco amplísimo de su producción, desde «Viento dile a la lluvia» hasta «Quien quiera oír que oiga», pasando por temas emblemáticos de nuestra música como «El rey lloró», «Madre», «Rosemary», «El otro cambio los que se fueron», «Si no son más de las tres (El bohemio)», «No importa la razón», «Para John», «Sólo se trata de vivir», «Mujer de los 1.000 días», «Nueva zamba para mi tierra», etc. Sobrio en su manera de cantar y de tocar los teclados o la guitarra, Nebbia contó esta vez con el sólido respaldo de Quintino Cinalli y César Franov. Y como un regalo para los nostálgicos, mostró un viejo clip con «La balsa» que repitió luego en vivo.
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