Netflix anunció ayer la compra de los derechos de producción de “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, que llegará a la pantalla (chica) el mayor exponente literario del realismo mágico, más de 50 años después de su publicación.
Netflix hará "Cien años de soledad" en miniserie
Pese a que muchas de sus novelas fueron llevadas al cine, el Nobel colombiano siempre se negó a ceder los derechos de su obra capital, a la que consideraba imposible de filmar. Sus herederos (uno de ellos el cineasta Rodrigo García) dicen que ahora eso es posible y negociaron con el gigante del streaming.
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Netflix dijo en un comunicado que Rodrigo García y Gonzalo García Barcha, hijos del escritor, serán productores ejecutivos de la serie que se filmará principalmente en Colombia. Los hijos del premio Nobel de Literatura dijeron que su padre recibió numerosas ofertas para adaptar el libro a una película, pero que las rechazó todas por temor a que se tradujera mal o que no entrara en un film, o inclusive en dos, debido a lo inabarcable de la obra.
“En la actual época dorada de las series -con el nivel de talentosos escritores y directores, la calidad cinematográfica y la gran recepción mundial del contenido en idiomas extranjeros-, el momento no podría ser mejor para llevar una adaptación a las audiencias globales de Netflix”, dijo Rodrigo García, en el comunicado de la empresa. García también incursionó en el cine como director y en 2000 estrenó un film de moderado éxito, “Con sólo mirarte”; a partir de allí, se dedicó a la televisión (fue uno de los directores principales de la versión norteamericana de “En terapia”).
En efecto, García Márquez consideraba a “Cien años de soledad” imposible de filmar (criterio que comparten con él la mayoría de expertos en literatura mundial). Pese a que aceptó que se filmaran otros de sus libros, como “Crónica de una muerte anunciada”, “Eréndira” y “El coronel no tiene quien le escriba”, etc., señalaba que ninguno de ellos respondía estrictamente al género de realismo mágico. El gran cineasta mexicano Arturo Ripstein, justamente el director de “El coronel...”, pensaba lo mismo. En un reportaje publicado por el Centro Virtual Cervantes, dijo Ripstein: “Creo que el realismo mágico es infilmable, porque su elemento frontal es la hipérbole que le sugiere al lector una construcción ciento por ciento visual: si yo digo «aquella mujer tan fea con bigotes de tres metros», los elementos contenidos en esta exageración provocan inmediatamente una idea y una carga tan personales para cada lector, que no hacen nada viable traducirla al lenguaje del cine.” La novela, publicada originalmente por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, ha vendido más de 50 millones de copias y se ha traducido a 46 idiomas en todo el mundo. García Márquez ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982.
Netflix no divulgó detalles del acuerdo económico con la familia de García Márquez para comprar los derechos ni reveló quiénes protagonizarán, escribirán y dirigirán la serie. “Nos sentimos increíblemente honrados de que se nos haya confiado la primera adaptación filmada de ‘Cien Años de Soledad´, una historia atemporal e icónica de Latinoamérica que estamos encantados de compartir con el mundo”, dijo Francisco Ramos, vicepresidente de Originales Internacionales en Español de Netflix. Envalentonada por los Oscars (y otros premios internacionales) conseguidos por su producción “Roma”, este anuncio confirma la intención del gigante del streaming de avanzar en temas latinoamericanos.
El caso Spielberg
Además del Festival de Cannes, que hasta hoy continúa mostrándose reluctante a Netflix y le impide competir con sus producciones contra películas hechas para cine, quien sorprendió recientemente como nuevo cruzado en la misma causa fue Steven Spielberg, quien está usando todo su poder (y quemando las naves) para que las fronteras entre una y otra forma no se crucen, y que le televisión en consecuencia no colonice del todo al cine. En la próxima reunión de gobernadores en la Academia de Hollywood, que tendrá lugar en abril, planteará que el Oscar no se otorgue a producciones que no hayan tenido explotación cinematográfica natural, y no sólo un par de semanas y en simultáneo con su salida al streaming. Léase: “Roma”.
Sin embargo, no todos en la Academia coinciden con él. “Con todo lo que respeto a Steven y admiro como cineasta, me parece que no está leyendo bien las hojas del té” dijo Stu Zakim, miembro de la Academia y publicista veterano. La frase, que podría reemplazarse por “la borra del café”, alude a que el director de “E.T.” no estaría interpretando bien los signos evidentes, e inevitables, de este cambio. “La nave ya partió”, agregó.
Spielberg, no obstante, se mantiene firme en su posición. Si bien no la ha hecho explícita a través de declaraciones, en algunos reportajes anteriores (como lo recordó “Variety” en su edición de ayer) así lo dio a entender: “Si se filma para un formato de televisión, el resultado es un telefilm, no una película” dijo Spielberg hace un año al canal británico ITV el año pasado. “Y si ese telefilm es muy bueno se merece un Emmy, no un Oscar. Una película que sólo estuvo en cartel un par de semanas en unas pocas salas no es cine”.
Esta postura lo enfrenta a numerosos cineastas que opinan que, sin la aparición de Netflix como productora de contenidos cinematográficos, el destino de la industria habría estado condenado. El artículo de “Variety” también señaló, en tono editorial, que “el negocio ha cambiado desde que Spielberg inició su carrera en los años 70. Los grandes estudios hacen cada vez menos películas, y prefieren destinar sus recursos a films basados en superhéroes de historietas antes que los dramas adultos que siempre fueron los favoritos de los premios Oscar”.
Otro académico señaló “Netflix hace mucho por los cineastas serios. Hacer hoy una película independiente es muy difícil, No puedo entender cómo Steven puede oponerse a esto, siendo alguien que siempre se mostró preocupado por las formas de financiar al cine y posibilitar su existencia”.
“Como miembro de la Academia”, dijo Joe Berlinger, director de “El Paraíso perdido”, “me preocupa que no se entiendan los movimientos sísmicos que cambiaron este negocio. La gente hoy consume entretenimiento de otra forma, y un lanzamiento limitado seguido por un streaming global es la forma en que verá cine la generación de mi hija”.



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