26 de julio 2005 - 00:00
"No quiero subsidios; me comprometen"
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El director defiende su decisión de dar funciones todos los días diciendo que «si uno hace
teatro alternativo, tiene que ofrecer propuestas alternativas, y esto incluye, por supuesto,
horarios alternativos».
Periodista: ¿No es muy arriesgado dar funciones todos los días? Un productor de experiencia como Carlos Rottemberg ya lo intentó y no le fue bien.
Miguel Guerberof:Yo tengo la teoría de que si uno hace teatro alternativo, tiene que ofrecer propuestas alternativas, y esto incluye por supuesto horarios alternativos. Además, yo tuve una experiencia muy exitosa, el año pasado, con «El castillo» de Kafka. La hicimos los lunes y miércoles, en el Teatro del Abasto, con sala llena en todas las funciones.
P.: ¿Su sala recibió algún subsidio?
M.G.: No quiero pedir subsidios porque me comprometen. Hay una serie de normas que uno tiene que cubrir, como por ejemplo, no cobrar seguro de sala a los elencos. No es que yo sea partidario del seguro sino que prefiero manejarlo a mi criterio, ver en cada caso si hay que cobrar o no. Yo quiero ser independiente en serio y lo soy. En cambio, los subsidios para obras son otra cosa. A mí Proteatro siempre me ha dado dinero, pero ahora no sé qué despelote tienen que tuve que arreglármelas solo. Creo que todavía no se ha expedido el jurado o algo así. Esta es la primera vez que cuento con un productor privado para hacer Beckett. Se trata de una empresa llamada Travesías que ahora se va a instalar para producir cine.
P.: ¿No teme que lo encasillen como director «beckettiano»?
P.: Beckett no es justamente un autor masivo ¿Cómo logra promocionarlo?
M.G.:Yo hice «Acto sin palabras» en el Sala Mayor del Teatro Cervantes que es enorme y nos fue muy bien. Fue en el año '86 y la hice con los mismos actores que ahora. Estaba de moda el mundo del clown y del bufón y yo dije: «Pero ¿dónde está la novedad? Esto ya lo hizo Beckett hace 40 años» e hicimos ese espectáculo que era un homenaje al clown metafísico que él inventó en «Esperando a Godot». Facundo Ramírez y Gerardo Baamonde eran muy jovencitos en aquella época, ahora están más maduros y por lo tanto el espectáculo tiene el doble de densidad. Pero si no le gusta Beckett... este espectáculo tampoco le va a gustar. Sin embargo, la gente que vino a verlo salió encantada. Es que al no tener palabras es un Beckett menos angustiante. En definitiva, sólo son dos tipos realizando sus acciones habituales.
P.: Pero usted irrumpe con un monólogo fuerte...
M.G.: Es verdad.Yo hago el monólogo de un tipo que está solo mirando por la ventana sin ver nada y empieza a recordar funerales de seres queridos. El dice: «Nacer fue su perdición. Desde entonces rictus de cadáver, en el moisés y en la cuna, primer fracaso ya en el útero....» Sí, es terrible.
P.: Se diría que sus obsesiones coinciden con las de Beckett.
M.G.: Así es, lo inminente de la muerte, la pérdida de la ilusión y... -bueno, esto lo voy a decir aún en contra de mi mujer- también la pérdida del amor.
Entrevista de Patricia Espinosa



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