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Poeta, narrador, ensayista y autor también de una decena de guiones cinematográficos, Rachid Boudjedra se consolidó a partir de la publicación de «El repudio» (1969), como uno de los escritores más originales del Magreb. La obra de este argelino, criado en el seno de una familia musulmana y graduado en filosofía en la Sorbonne de París, ha provocado no pocos tumultos en su país de origen por su frontal ataque a los tabúes (sexuales, políticos, religiosos) ligados al integracionismo musulmán.
Rachid, el protagonista de «El repudio», funciona como alter ego del narrador y es quien relata (a pedido de su amante francesa) diversos episodios de su infancia y adolescencia. En realidad todo gira en torno a un recuerdo único: el repudio de su madre, abandonada por su marido para casarse con una mujer mucho más joven.
Este humillante episodio -que lacera la memoria del protagonista y al cual queda fijado de por vida-da pie a un sensual recorrido por el universo de una típica familia magrebí, dominada por la hipocresía, las supersticiones, los miedos, la voluptuosidad, el sometimiento físico y las fantasías de incesto. El discurso quebrado del protagonista, dividido entre el recuerdo y la alucinación estalla en imágenes sensoriales de una visceralidad algo perturba-dora, por momentos sórdida, pero que nunca pierde su intenso magnetismo gracias al nivel poético de su prosa.
Rachid siente atracción y rechazo hacia su madre (y hacia las mujeres en general). Está tan obsesionado por el tema de la virginidad como por los olores y secreciones del cuerpo femenino. La sangre menstrual, el sexo que sus primas se encargan de depilar con esmero, las manchas en la ropa y otros tantos indicios lo llevan a indagar en su propia represión sexual. La novela sorprende por su desprejuicio, ya que a decir verdad el autor no se detiene ante ningún tabú.
Por un lado, mantiene una posición ambivalente ante la madre, a la que considera principal custodia de las tradiciones pero también la viva encarnación de la ignorancia y el estancamiento. Y por otro se enfrenta a un padre tiránico, cruel y contradictorio, cuyo mito necesita reconstruir para ingresar en la adultez. A más de 30 años de su primera edición «El repudio» sorprende con la originalidad de su prosa y por la lucidez con que desenmascara las peores miserias de una comunidad que todavía se resiste a valorizar a sus mujeres
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