22 de marzo 2006 - 00:00

Novela juvenil enfrenta la noción de normalidad

Novela juvenil enfrenta la noción de normalidad
Mark Haddon «El curioso incidente del perro a medianoche» (Bs. As., Salamandra, 2004, 268 págs.)

Christopher tiene 15 años y es un genio de las matemáticas, pero sus relaciones con el entorno están plagadas de dificultades. A duras penas puede seguir una conversación si ésta no consiste en preguntas breves y concretas. No come ni toca nada que sea de color marrón o amarillo y se pone como loco si alguien osa tocar su cuerpo.

La historia suena conocida, pero esta especie de «Rain man» adolescente, tiene la particularidad de ser un fan de Sherlock Holmes. Y un buen día decide imitarlo tras descubrir que el perro de su vecina fue asesinado con una horquilla de jardín.

Siguiendo los consejos de una maestra especializada, el chico empieza a escribir un informe en primera persona detallando cada paso de su investigación con una lógica extrema y por momentos inapelable.

Mark Haddon
(Inglaterra, 1962) es autor de 15 libros para niños, además de guionista de TV. Según declaró en una entrevista, para escribir esta novela recurrió a sus antiguas experiencias de trabajo con chicos autistas y a su propia adicción a las matemáticas (la novela incluye varios problemas, acertijos y modelos gráficos).

«El curioso incidente del perro a medianoche»
es un libro que al lector adulto puede resultar algo naïf (sobre todo en las primeras páginas, llenas de dibujos infantiles). Pero más tarde el protagonista se va metiendo en problemas y en situaciones de alto riesgo que le permitirán descubrir algunos secretos familiares. El chico vive una auténtica odisea, que dada sus pintorescas condiciones psíquicas, abunda en situaciones angustiantes y en otras más reideras narradas a todo ritmo. Christopher es ante todo un invento literario (la aventura que emprende en Londres resultaría imposible para un autista), pero gracias a la destreza narrativa de su autor su caso resulta tan creíble como aleccionador. El propio Oliver Sacks tuvo elogios para este libro. De todas maneras, la diferencia entre ambos autores es notable. Sacks es neurólogo y transformó auténticas historias clínicas en exquisitos relatos («Despertares»; «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero») que ponen en tela de juicio el concepto de enfermedad celebrando la extraordinaria capacidad de superación que anida en cada ser humano. En cambio, la perspectiva de Haddon apunta a identificar al lector con las extrañas manías del protagonista y hacerle ver, a través de su incorruptible lógica, cuán relativo es el concepto de normalidad.

Patricia Espinosa

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