Escliar: "La realidad es hoy más atroz que la novela negra"

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La segunda entrega de su serie policial "Tumbas rotas", continúa en el mismo ambiente sórdido de la inaugural "Los motivos de Lobo".

Medicamentos truchos, corrupción de funcionarios, trata de personas, masacres con función perversamente comercial jalonan la atrapante intriga de “Tumbas rotas” (Tusquets), segunda entrega de la serie policial de Liliana Escliar iniciada con “Los motivos del Lobo” y protagonizada por el criminalista forense Daniel Parodi y la fiscal Diana Quaranta, quienes deben enfrentar a un invisible y poderoso capomafia al que llaman Lobo. Escliar es una premiada guionista que se inició escribiendo en Alta Comedia para llegar a guionar “Se presume inocente”, “Mujeres asesinas” y “Malicia”. En 2000 ganó el premio Planeta de novela con “La arquitectura de los ángeles”. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Le pasó con la serie de televisión “Malicia” lo mismo que a Horace McCoy en Hollywood, que como le arruinaban los guiones decidió pasarse a escribir novelas?

Liliana Escliar: Se dice que si esa serie de televisión se convirtió en novela tiene que ver con mi enojo por cómo me cambiaron los guiones. Pero, más que el cambio de guión, pasar a la novela me dio la posibilidad de presentar las situaciones con más despliegue que las que ofrece la producción local por razones económicas. Por otro lado, yo no sé si escribo con imágenes porque soy guionista o soy guionista porque escribo con imágenes. Supongo que las dos son necesarias pero no sé cual llegó primero. Al escribir veo las escenas. Cuando empecé a escribir ficción, hace sesenta y tres mil años, un amigo que vio algo mío en la tele me preguntó: ¿dónde aprendiste a estructurar?, y yo ni siquiera sabía qué era estructurar. Yo no fui a ningún lado a estudiar guión, yo imagino y escribo. Es una especie de suerte que tengo. Aprendo al andar. Hace años me encontré con una actriz -que me gustaba mucho como actuaba y que le había pedido a la producción que la convocara para un capítulo de “Mujeres asesinas”- y le dije: pedí que vinieras y no viniste. Me contestó: “me llegó el guión y lo leí sin mi personaje y funcionaba igual”. Fue una lección de dramaturgia. Ahí aprendí a tachar. Si no funciona, si no es interesante, puede no estar. A veces lo difícil es desenamorarse de algo que de pronto te das cuenta que no sirve para nada.

P.: En el ciclo de “Mujeres asesinas” usted tenía la referencia de lo ocurrido en la realidad, ¿cómo llega a los personajes en la ficción de sus novelas policiales?

L.E.: “Mujeres asesinas” fue una adaptación a la televisión de los libros originales de Marisa Grinstein basados en casos reales. Eso hacía que hubiera dos instancias de base: la noticia de la realidad y el libro de Marisa Grinstein. En el caso de las novelas que se iniciaron con “Los motivos del Lobo” todo fue surgiendo de una imagen, de algo que vi por la calle, rara vez de una noticia, fueron en general como fotos, como pequeñas escenas. Cuando me encargaron la serie de televisión “Malicia” lo único que me dijeron fue que el personaje se tenía que llamar Daniel Parodi. El hecho de que se llamara Parodi me disparó un mundo de referencias literarias gracias a Borges y a Bioy. Fue como tirar de un hilo Borges, Bioy Casares, Honorio Bustos Domecq, “Seis problemas para don Isidro Parodi”, el investigador, la librería.

P.: En “Los motivos de Lobo” Parodi se recluye en la librería de Ernesto Soria, un policía retirado fanático de Borges, y pistas y amenazas parten de algo de Borges. En “Tumbas rotas”, tras la muerte de Ernesto ya no hay referencias a Borges.

L.E.: Ahora aparece Graham Greene que es otro de mis amores. Y sobre todo “El tercer hombre”, y más que la novela la película. A Greene un productor le pidió que escribiera un guión sobre la Viena ocupada en 1948. Greene no podía escribir un guión sin tener un relato y entonces escribió una novela más para ser vista que leída. La librería de mis novelas se llama “Negro y criminal” y está especializada en novelas policiales, aunque tiene de todo un poco. Remite a una librería icónica de Barcelona que cerró hace un par de años, luego de la muerte de Paco Camarasa, que era quien la llevaba adelante, un apasionado de la novela negra. Hay guiños a otros autores y otros libros.

P.: Por caso a “Manual de perdedores”.

L.E.: Que es una gran novela policial de Sasturain. Pero Sasturain me gusta por otros motivos y desde hace tiempo.

P.: Su capomafia deja datos, signos y muertos para desafiar a quienes lo buscan.

L.E.: Si bien las mías no son novelas de enigmas el encanto de las pistas dejadas al pasar persiste. La pista tiene algo de juego que invita al lector. Son pequeños picos de atención. La treintena de manos que se encuentran al desenterrar un ataúd, señalada desde la tumba profanada de Ernesto, es una señal que se abre en muchos sentidos. En el de la atrocidad del asesino pero también referencia a las manos arrancada al cadáver de Perón, y a las aparecidas en masacres en México. Para mí fue dar con una imagen más eficaz que la de mostrar los cuerpos de los muertos, a la vez daba una instancia más de investigación.

P.: ¿Por qué hay cada vez más escritoras argentinas de novelas policiales?

L.E.: Es como en la película “La mancha voraz” avanzamos y avanzamos sobre todos los campos. Ya no existe un tema en el que no estemos presentes, aunque en algunos casos sigamos siendo una minoría. Lo noté cuando me pidieron que eligiera las diez mejores novelas policiales escritas por mujeres. Me parece que el auge del policial es un rebote del boom de la literatura nórdica. Por otro lado, la realidad es tan horriblemente feroz que la literatura negra es menos que la que nos da las noticias.

P.: ¿Ya está escribiendo “Ahora empieza el juego” que pareciera estar anunciada en el final de “Tumbas rotas”?

L.E.: Era la idea y era el impulso, pero esta pandemia me detuvo. Yo decía que salía a caminar con Parodi, y no me está saliendo caminar con él. Lo que estoy escribiendo ahora, para no dedicarme sólo al agua con lavandina, es un cuento por día para mi nieta que tiene un año. Mi hija me dice que si lo publico tiene que ser con seudónimo porque tengo un prestigio de asesina que preservar. La serie de Parodi está en cuarentena pero va a seguir.

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