"Nunca hice teatro porque me incomoda su solemnidad"

Espectáculos

Antonio Birabent reparte su tiempo entre la música (acaba de editar su séptimo disco, «Cardinal»), la actuación, la escritura y la fotografía. Al respecto, dice que «Si sólo hiciera una cosa sentiría que mi vida se transforma en una vía de tren monótona y cruel».

Periodista: Pero la música parece ser la constante.


Antonio Birabent:
Es cierto. Eso nunca paró. Hice siete discos en nueve años y yo he generado mis propios proyectos. Lo de la actuación, en cambio, depende de que me llamen y que lo que me proponen me resulte atractivo.

P.: ¿«Cardinal» es un disco pop?

A.B.: Sí, pero también muchas cosas más. Hay una variedad enorme. Hay canciones clásicas criollas, punk, instrumentos nobles -como cornos y cuerdas-y maquinitas japonesas de última generación, invitados como León Gieco, Gustavo Cerati y Deborah De Corral. Hay una suerte de fragilidad muy expuesta, un cierto aire Los Gatos. Pero también hay sutilezas en los arreglos y la instrumentación.

Hay mucha búsqueda y mucha experimentación. Aunque sin duda, lo que lo caracteriza es que es un disco muy melódico. Antes, a lo mejor había en mis discos melodías como inconclusas. Aquí los temas son más cantables.

•Composición

P.: ¿Cómo compone sus canciones?

A.B.:
Soy muy palabrístico y siempre parto de una poesía o de una frase. Lo ideal es cuando texto y melodía surgen simultáneamente. Pero lo que me cuesta mucho es ponerle palabras a una música. Inclusive, he desechado buenas melodías porque no encontré los textos para encastrarle. Y hay dos etapas: una primera más emocional, más esencial, y una segunda más racional, donde aparece la prueba-error, el ordenamiento de la razón. Después, me gusta mucho grabar las canciones. Siento que el estudio es el momento de creación real.

P.: ¿Actuar en vivo le gusta tanto como la grabación?

A.B.:
Me gusta porque los shows son la manera de hacer llegar el disco a la gente. Aunque nunca se logrará lo mismo; siempre será una reinterpretación de las mismas canciones. Igualmente, prefiero los espacios más pequeños. No me gustan los estadios porque ahí no hay manera de escuchar ninguna sutileza.

Si alguna vez fuera muy popular y tuviera la posibilidad de elegir entre hacer un River o cuatro Luna Park, sin duda me quedaría con el Luna; o mejor aún, con varias funciones en un teatro. Imagínese qué bueno sería poder escuchar a
U2 o a los Stones en una sala pequeña en lugar de en un estadio gigante.

P.: ¿Por qué son tan esporádicos sus trabajos como actor?

A.B.:
Por lo que le decía al principio. Espero que me llamen y elijo sólo lo que me gusta; y eso, a su vez, hace que cada vez me llamen menos. Afortunadamente, tengo esa posibilidad que no tienen, a veces, actores muy grandes porque no dependo económicamente de eso como trabajo. En televisión, hice «Verdad Consecuencia» y «Por ese palpitar» y en ambos me sentí muy bien. En cine, he filmado algunas películas. En todo caso, siento que podría hacer más cine, que estoy desaprovechado en ese terreno, que podría haber hecho más; pero no se dio.

P.: ¿Y el teatro?

A.B.:
No, el teatro no me gusta. Me incomoda esa cosa solemne, como de misa, que tiene el teatro. Repetir todas las noches lo mismo me parecería un plomazo.

P.: ¿Qué planes tiene ahora?

A.B.:
Por el momento, estoy abocado a difundir el disco, a intentar que las canciones se escuchen, a tocarlas en Argentina y afuera si fuera posible.

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