18 de febrero 2002 - 00:00

Olvidable show de tango en Recoleta

OK Mr. Tango
"OK Mr. Tango"
(18/02/02) «Ok. Mr. Tango». Dir. y Prod. Gral.: Jorge Sergiani. Cantantes: Patricia Peláyez, Damián López y Carlos Del Pino. Bailarines: Fernando Chacón, María José Sánchez, Sandra Buratti, Alejandro Figliolo, Agustín Camino, Daniela González y Vanesa Fúmez. Coreografía:
A. Figliolo. (Auditorio del Pilar, sábados y domingos).


La fórmula es muy conocida: la de la revista tanguera donde se suceden, con alternancia más o menos regular, los cuadros cantados y/o bailados. No hay mucho para inventar, sobre todo después de que aquel recordado «Tango Argentino» diera varias veces la vuelta al mundo.

Tampoco queda mucho para agregar en el terreno de los argumentos, porque aunque en estos casos sólo sirven como excusa para hilvanar los diferentes números, siempre se gira alrededor de los orígenes y las distintas épocas del género, la significación del hombre y de la mujer en sus danzas y en sus letras, los personajes urbanos, etc.

•Profesionalismo

Pero lo que jamás pueden faltar, si se pretende mostrar un espectáculo de calidad -más allá de las habituales faltas de creatividad apuntadas-son un alto grado de profesionalismo y una producción que no deje el más mínimo espacio para la crítica.

Con «Ok. Mr. Tango», sin embargo, sucede todo lo contrario. Lo formal se parece a montones de shows vistos anteriormente, aquí y en el exterior. Pero la puesta es tan pobre -en las luces, en el sonido, en un vestuario variado pero de notable baja calidad, en una escenografía prácticamente ausente-que se ubica varios escalones por debajo de otros tantos de características similares.

Porque, además, falló la dirección, se nota la falta de ensayos, el escenario del Auditorio del Pilar resulta excesivamente pequeño para tanta gente, no hay figuras destacadas, porque la pista grabada no puede reemplazar a los músicos en vivo, es increíble que alguien como Damián López -con garrafales problemas de afinación-se atreva a cantar, los bailarines no danzan tango sino que dibujan coreografías poco estudiadas. Y podríamos seguir.

En medio de todo esto, queda muy poco para rescatar. Apenas la belleza de las bailarinas -que se encargan de mostrar muy bien sus cuerpos-, algún toque de humor -en el cuadro de
«El club de la milonga»-, algunos momentos interpretativos de los cantantes Patricia Peláyez y Carlos Del Pino, un repertorio de clásicos incuestionables, y algunas pistas de grandes músicos elegidas para los bailes -aunque lamentablemente, el programa no informa de quién se trata en cada caso.

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