4 de marzo 2003 - 00:00

Original: el zoológico, en la óptica de los animales

Original: el zoológico, en la óptica de los animales
El director teatral suizo-alemán Stefan Kaegi inaugurará el ciclo Biodrama de este año, el próximo 21, con una obra que lleva por título «Sentate, un zoostituto de Stefan Kaegi». El escenario no podía ser más adecuado, la sala del teatro municipal Sarmiento, situada junto al Zoológico.

Si bien el espectáculo respeta la consigna -ideada por la directora Vivi Tellas-de trasladar al teatro la vida de algún argentino vivo, Kaegi incorpora esta vez un heterogéneo grupo de mascotas. Famoso en toda Europa por sus insólitas performances (un congreso de colados, un obra con cobayos, otra con cien luciérnagas) el joven director ya atrapó al público cordobés con «Torero portero», un simpático espectáculo (ofrecido durante el Festival del Mercosur 2001) que explotaba la gracia de tres auténticos porteros cordobeses a los que el director entrenó para que recrearan sus experiencias de vida en plena calle. Los porteros actuaron para un grupo de espectadores, ubicados en una sala con vidriera al exterior, y para los desprevenidos transeúntes que transitaban por el lugar. De paso, a los cordobeses este año les aguarda una gira por toda Europa.

Kaegi
nació en Suiza, en 1972. Antes de dedicarse al teatro fue periodista y más tarde estudió filosofía y artes plásticas. Actualmente reside en Ale-mania, donde prefiere no tener casa y vivir en los lugares donde monta sus espectáculos. «Voy a todas partes con mi valija y mi computadora portátil», dice a este diario en perfecto castellano. Mientras recorre la sala, agrega: «A mí los teatros me dan alergia».

Periodista:
¿Por qué incluyó animales en su nueva puesta?

Stefan Kaegi: Cuando Vivi Tellas me estaba mostrando la sala, de repente abrió una puerta y aparecimos del lado del zoológico, donde estamos ahora, frente a la jaula de los monos. Me pareció que ése tenía que ser el tema, porque biodrama es una palabra que yo relaciono inmediatamente con la biología. Sé que los anteriores espectáculos del ciclo siempre trataron de biografías de personas vistas por artistas, pero a mí me interesó mostrar cómo ven esos bichos, desde sus jaulas, a los seres humanos que los visitan, y también mostrar su relación con los cuidadores. Hablé con muchos empleados del zoólogico que me contaron cosas muy extrañas. También vi algunos videos, de ésos que se utilizan para entrenar perros y entrevisté a un entrenador de monos para cine que les enseña, por ejemplo, a abrir los ojos más grandes para salir mejor en cámara.


P.:
¿Y cómo reflejará esa investigación en el escenario?

S.K.: Recién empiezo a montar el espectáculo. Me encanta trabajar así, sin contar con un texto previo antes de seleccionar a los actores. Con esta obra empezamos visitando el zoológico y haciendo un casting de personas que no fueran actores y tuvieran mas otas. También buscamos extras de cine que hagan de mono, pero no vino ninguno.


P.:
¿Cuántas mascotas reunió?

S.K.: Dos tortugas, once conejos... ése es el grupo peronista (señala un rincón del edificio), esos otros se llaman Brecht, Cipe Lincovsky y Bob Wilson. También tenemos una perra y una iguana. Estamos construyendo un ecosistema que imita a Biosphere dos (se refiere a un gigantesco laboratorio biológico situado en pleno desierto de Arizona). Ayer fue el primer ensayo con todos los animales juntos y hubo momentos muy raros pero al final todos se entendieron bastante bien. Ahora son todos una familia, los bichos y los seres humanos que traen sus historias biográficas. Estuvimos visitando en sus casas a las personas que participan del espectáculo y filmamos cómo conviven con sus animales. Una mujer, por ejemplo, hace un año que se separó del marido y para ella fue una catástrofe personal, pero para su perro fue bueno porque ahora puede meterse en la cama por las noches. También estamos trabajando con trajes de animales para que los dueños hagan teatro para sus mascotas. Me parece muy triste que tanta gente se pasee para ver los animales y los bichos nunca puedan disfrutar de un espectáculo.


P.:
Usted trabaja con lo que sucede en la calle, pero también experimenta sobre situaciones casi de laboratorio. ¿Alguien le cuestionó su manera de trabajar?

S.K: A veces sucede. Hace poco di una conferencia en Polonia, donde mostré algunos videos y ahí me encontré con un grupo de actores que estaban muy ofendidos con mi forma de trabajar, porque decían que si todo el mundo hiciera lo que yo hago, algún día van a perder su empleo. Además dijeron que lo que yo hago no es teatro. Pero yo digo ¿quién decide qué es teatro y qué no? Algo funciona como teatro cuando hay gente que quiere verlo.


P.:
¿Para qué sirve el teatro según usted?

S.K.: En eso soy muy tradicional, lo primero que tiene que hacer el teatro es divertir. También es importante que sea una ventana al mundo, al mundo real no al mundo del teatro. Muchos olvidaron que no es un fin en sí mismo, sino un medio para transportar algo.Yo nunca podría contar el mundo del zoológico trabajando con actores. En Alemania es horrible, las escuelas de teatro deforman a los actores con tanto psicologismo. Los condicionan a mostrar sus destrezas como ésos que se entrenan en los gimnasios para mostrar sus grandes músculos.


P.:
¿El público va a permanecer en sus butacas durante este espectáculo?

S.K.: Formalmente va a ser muy tradicional, el público va a estar en su butaca. Pero tal vez pongamos una autopista para las tortugas por encima del público.

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