14 de abril 2003 - 00:00

Otro dúo de éxito, Manet y Velázquez

Otro dúo de éxito, Manet y Velázquez
Nueva York - Si nos guiáramos por las muestras que se están realizando hoy en los museos más importantes de Nueva York, parecería que la nueva tendencia en materia de exhibiciones de arte es hacerlas en torno a la relación o intercambio que existió entre pares de artistas destacados de la historia.

Justamente, se acaba de inaugurar en el Museo Metropolitan de Nueva York una exposición que combina las obras de Diego Velázquez y Edouard Manet en coincidencia con otra que se exhibe en el MoMA sobre otro dúo, Henri Matisse y Pablo Picasso.

«Manet/Velázquez, el gusto francés por la Pintura Espa-ñola»
, que abrió sus puertas hace unos dias en el Met y se puede ver hasta junio, retrata la admiración del gran precursor el impresionismo francés por la obra de Velázquez. Por su parte, «Matisse-Picasso» en el MoMA, que ya lleva dos meses de una exhibición que culmina el mes próximo, pone en evidencia la relación competitiva que hubo entre estos dos maestros de la pintura contemporánea.

Aun en los peores días de la guerra en Irak, el público parece estar respondiendo muy positivamente a este tipo de manifestaciones. Al menos, las colas que se forman cada mañana son alentadoras. Algunos lo atribuyen a la necesidad que siente el público de encontrar un escape, un fenómeno similar al que atravesó la Argentina cuando, en el peor momento de crisis, se incrementó considerablemente la oferta y demanda cultural.

Sin embargo, también es cierto que en el caso de las exhibiciones de Nueva York la calidad de las obras es excepcional y por lógica la atención sobre ellas aumenta. Como afirma Phillipe de Montebello, director del Metropolitan: «Estamos ante una especial coincidencia de pinturas procedentes de los principales museos europeos y americanos, ante algo pocas veces visto. En un momento tan difícil como el que estamos viviendo, poder presentar algo como ésto significa mucho para nosotros y es natural que el público responda afirmativamente».

La excepcionalidad a la que se refiere de Montebello había sido ya puesta en evidencia por el New York Times. El columnista Michael Kimmelman escribió días atrás: «No logro recordar el último momento en que los museos más grandes de la ciudad hayan sido destinatarios de tan extravagante préstamo para exhibiciones en simultáneo». Vale recordar que acababa de cerrarse en el Met una muestra con cientos de grabados de Leonardo Da Vinci.

• Cambios

«El mundo está cambiando», agrega Kimmelman, «y este momento puede pasar, no deberíamos tomar esta coincidencia como algo que esté garantizado para siempre». La mala economía, la declinación del turismo y el aumento del costo de los seguros son algunas de las razones por las que la continuidad de este tipo de exposiciones puede interrumpirse. En la misma línea otra periodista de ese medio, Carol Vogel, había explicado que «las grandes muestras que estamos presenciando en la actualidad fueron organizadas mucho tiempo atrás», generando dudas sobre la posibilidad de que se repitan. «Las condiciones actuales son muy distintas y la continuidad de los préstamos necesarios para realizarlas son inciertas,» sostenía Vogel con excepticismo.

Por estos motivos no sorprende escuchar al director del Met cuando afirma que cree «estar viviendo un verdadero privilegio» al poder presentar en el museo una exposición que considera, «una magnífica puesta conjunta de obras maestras procedentes de las mayores capitales artísticas de Europa y Estados Unidos, que se extiende sobre tres siglos de creación artística y nos habla del intercambio de ideas de una cultura a otra».

El curador de la muestra,
Gary Tinterow, profundiza en esa misma idea de intercambio expuesta por de Montebello diciendo: «Hasta el siglo XIX el conocimiento de la pintura española en el resto de Europa era muy limitado, Manet, maravillado por la técnica de grandes maestros españoles del pasado, y particularmente por la de Velázquez, es uno de los franceses que colaboraron más activamente en su difusión en todo el resto de Europa».

• Reconocimiento

Hasta ese momento, como explica Tinterow, el arte español había sido virtualmente ignorado en Francia y en consecuencia estaba muy pobremente representado en las colecciones galas.

Esto cambió con las campañas de Napoleón en España, cuando las tropas francesas sistemáticamente llevaron importantes obras de maestros españoles a París. En algunos casos, y luego de la caída de Napoleón, muchas pinturas fueron devueltas a sus legítimos propietarios. A partir de entonces, la semilla del gusto por la pintura española fue plantada y precisamente florecería en Manet, que a su vez se encargó de transmitirlo a sus contemporáneos.

La exhibición se completa con obras de otros artistas españoles, franceses y america-nos como
Zurbarán, Goya, Rivera, Delacroix, Courbert y Cassat procedentes del mismo Metropolitan, de los Museo Louvre y d'Orsay en Paris -éste último coorganizador de la muestra -, de la National Gallery de Londres y por supuesto del Museo del Prado de Madrid, que prestó muchas de las pinturas de Velázquez que pertenecen a su colección permanente.

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