10 de octubre 2002 - 00:00

Para discusión de los fans de Sumo

«Luca vive» (Argentina, 2002, habl. en español). Dir: J. Coscia. Int: D. Ritto, T. Lupo, V. De Luque, L. Damonte.

"Luca vive" puede ser mirada como la biografía del italiano Luca Prodan que viajó de Londres a Buenos Aires para escaparle a la heroína y se convirtió en uno de los personajes emblemáticos de la música popular en Argentina, o como una historia de ficción.

En el aspecto biográfico, esta película -cuyo guión fue escrito por el periodista Carlos Polimeni, el actor protagónico Daniel Ritto, autores de la obra de teatro homónima, y el director Jorge Coscia-, pondrá los nervios de punta a muchos de los que conocieron al músico de cerca. Si bien vale la aclaración de que el film no pretende ser una biografía estricta, fue evidente la intención de poner el acento sobre algunos aspectos de su vida en detrimento de otros. Quien lo frecuentó sabe que Prodan tenía una personalidad agobiante, en la que se mezclaban el sexo, el alcohol y las drogas en medio del clima «feo, malo y sucio» del rock que, según los autores del film, proponía el mismo Luca. Ese aspecto está bien retratado.

Pero Prodan era también otras cosas que han quedado relegadas u olvidadas. Por caso, no hay una sola mención al hermano músico y actor Andrea Prodan -que se opuso a esta película- ni a los ex compañeros de Sumo, la mítica banda que lideró. La única excepción es una referencia fuertemente despectiva al saxofonista de la banda Roberto Pettinatto: «Ese tipo va a terminar trabajando con Gerardo Sofovich», le hace decir a Luca el periodista Polimeni, quien también hizo una elipsis extraña desde «Página/12» hasta su efímero paso en el panel de Mauro Viale por el Canal 9 de Daniel Hadad.

Si se la mira sólo desde lo cinematográfico, «Luca vive» adquiere una dimensión mayor; aunque hubiera sido mejor si se hubieran ahorrado unos 30 minutos de los 111 que dura. La película fluctúa en su lenguaje entre «Trainspotting» y «The wall», entre la sordidez y el deterioro de la vida y los ámbitos del protagonista y la psicodelia psicologista de los dibujos animados.

Es muy buena la actuación de Ritto en el papel central. Hay generosas exhibiciones de desnudeces de las chicas que acompañan al Prodan de la ficción en sus momentos de sexo. Y se nota la mano de un director con experiencia como Coscia en la realización.

Seguramente el film provocará polémicas, aunque lo más probable es que sólo atraiga a los interesados en el personaje y en la música de Sumo.

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