18 de septiembre 2001 - 00:00

Para Los Nocheros, no existe la crisis

Los Nocheros.
Los Nocheros.
Nada nuevo en el horizonte de Los Nocheros. La fórmula da muy buenos resultados y no habría motivos para cambiarla. Esa mezcla híbrida entre elementos del folklore, en bases de zamba, de chacarera, de takirari, de huayno, con otros prove-nientes del pop romántico, en la percusión cuadrada, en la puesta, en la casi excluyente temática amorosa de las letras, le permite a este grupo ser uno de los más convocantes del panorama musical argentino y, en medio de una recesión muy dura, seguir teniendo una asistencia impresionante capaz de llenar siete funciones en el Luna Park. En este caso, y para presentar en Buenos Aires su último disco, «Señal de amor», armaron su recital de manera inversa a lo que es habitual.

“olklore”

En el principio, sólo con dos guitarras y sus voces, y con una vestimenta algo más informal, hicieron una media hora de canciones «a pedido del público». Y, por esa unitimbricidad y austeridad sonora, fue sin dudas el momento más «folklórico».

Después llegaron las presentaciones de los músicos -una banda que está por debajo de lo que exigiría un grupo de semejante convocatoria-y el inicio formal del concierto. Allí volvieron a aparecer, entonces, las luces rojas, el humo, las voces forzadas al agudo, los arreglos «popeados», y hasta un escenográfico piano blanco. Y alternaron las canciones del nuevo álbum con temas que se han convertido en emblemas de su repertorio, como «Roja boca», «La yapa», «Cosa peligrosa», aquellas con las que sus fans -en mayoría absoluta de mujeres de todas las edades y condiciones sociales-enloquecen y estallan en un griterío infernal.

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