El tenor italiano Luciano Pavarotti, de 71 años, abandonó ayer a las 6 de la mañana el Policlínico de Modena, en el norte de Italia, donde había sido internado el pasado 8 de agosto a causa de un agudo estado febril, informó un vocero del hospital.
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Acompañado por su esposa Nicoletta Mantovani, el cantante se transfirió a su casa de Santa María del Mugnano, en las afueras de Módena, donde proseguirá su convalecencia.
Pavarotti fue sometido a una resonancia magnética nuclear y a una centellografía además de una terapia antibiótica contra la inflamación bacteriana del pulmón que le había causado la fiebre alta.
El cantante fue operado de un cáncer de páncreas en julio del año pasado en Nueva York y desde entonces no volvió a aparecer en público.
"Todos los exámenes terminaron. Esta mañana a las 6 locales (4 GMT), el maestro abandonó su habitación del hospital universitario de Modena para regresar a su casa", informó ayer un parte médico del hospital.
El tenor "podrá continuar su convalescencia en la serenidad de su ambiente familiar", agregó la nota.
El hospital informó previamente que aprovechó la internación del cantante para "efectuar otros controles médicos" relativos al cáncer del que fue operado.
El horario del alta fue determinado, según trascendió, para evitar presencias indiscretas, principalmente de fotógrafos y delas cámaras de televisión.
Fue Pavarotti quien prefirió extender su internación, una vez pasada la fiebre, "porque se siente más seguro y mejor atendido", de acuerdo a lo declarado por su esposa.
El tenor podía recibir todas las visitas que quería, custodiado sólo por dos guardias que impedían la entrada a cronistas y fotógrafos pero no a las cuatro hijas del cantante, Cristina, Lorenza, Giuliana, fruto de su primer matrimonio, y de Alice, la menor, ni a los amigos.
En cambio, no aparecieron por el hospital ninguno de los nombres famosos que se exhibieron en los célebres conciertos de beneficencia "Pavarotti & Friends" y sólo lo visitó en una ocasión la destacada soprano Mirella Freni, que además de haber compartido cartelera con él en numerosas ocasiones, es de Módena.
Considerado como una de las voces más bellas de la lírica del siglo XX, a igual nivel que Enrico Caruso y Beniamino Gigli, con los que compartía la tonalidad aterciopelada y la agilidad vocal, Pavarotti es hijo de un panadero del ejército y cantante aficionado.
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