«Peluca y Marisita» (Argentina, 2002, habl. en esp.) Guión y dir.: R. Perrone. Int.: I. Noble, G. Canaves, M. Scarvacchi, M. Lorenzutti, G. Baamonde. van Noble,
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Iván Noble, el Caballero de la Quema, es aquí el flaco Peluca, un vago que, llegado el momento, se resigna a vender su viejo, querido Ford Fairlane, alias El Blanquito, cuando su novia le anuncia que está embarazada. A lo mejor con la venta se hace la piecita del fondo, para librarse un poco de la cargosa de la suegra. Sin embargo, para Marisita lo del embarazo dista de ser una buena noticia. Se avecina un desenlace trágico. ¿Pero acaso no es igualmente trágica una vida sin destino? Y tan común, al mismo tiempo...
De estilo naturalista, casero y a veces medio lírico, «Peluca y Marisita» empieza como un mero episodio de atorrantes, y va creciendo, decantando una pintura de gente simple, con la madre que rezonga porque la hija se lo pasa encerrada frente al televisor, la amiga de ésta, cargada de criaturas, el viejo vecino, que se refugia en sus discos de vinilo, la salida al parquecito de diversiones, las habitaciones adornadas por imágenes de lo más variadas y precisas, los gratos paisajes de suburbio, y la simple contraposición entre el hombre encerrado en su auto, y la nena con nombre de moda, que lo observa vestida de Caperucita.
Eso es todo, y es también una música triste de Alejandro Seoane, un manejo de la luz natural que alcanza relumbre poético, de Rolando Rauwolf, y unos silencios que lo dicen todo. También, nada es perfecto, unos movimientos intempestivos de la cámara, palabras inciertas, reparto irregular, la enojosa puesta de una escena íntima. Defectos que asume el autor, por mantenerse fiel a su propio decálogo de videasta de Ituzaingo, anterior incluso al decálogo del Dogma danés: una sola cámara, sonido directo, poco equipo técnico, pocos días de rodaje, mínimo de tomas de seguridad, incorporación de vecinos, etcétera.
Pero en ese decálogo, el hombre también puso bien clarito: «Cagarse en el formato. Si lo que uno va a decir no se sostiene en VHS, tampoco se va a sostener en beta, Super 8, en 16 mm. o en 35». Y este que ahora vemos, que es apenas un videofilm, se sostiene incluso mucho mejor que varias películas de gran presupuesto. Aunque quizá no se sostenga mucho en cartelera, porque es copia única. Ventajas y desventajas de ser realmente independiente.
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