9 de diciembre 2001 - 00:00

Penélope Cruz "enfrenta" a Victoria Abril en un film

Tras su ascenso vertiginoso al cielo de Hollywood, más aún después de ponerse de novia con Tom Cruise, Penélope Cruz volvió a filmar a España compartiendo cartel con Victoria Abril. En "Sin noticias de Dios" de Agustín Díaz Yanes, Cruz es un ángel malo que para ganarse el alma de un boxeador debe enfrentar al bien, encarnado por Victoria Abril.

Victoria Abril, Agustín Díaz Yanes y Penélope Cruz
Victoria Abril, Agustín Díaz Yanes y Penélope Cruz
Madrid - Sandalias de taco alto, sin medias. El pelo cayéndole por los hombros. Un traje de lino beige, una blusa y la propia piel. Penélope Cruz llegó a Madrid con la energía cinética acumulada del vuelo que la acababa de traer de Barcelona. Una marca de champagne la llamó allí. Aquí, «Sin noticias de Dios». Agustín Díaz Yanes ha escrito y dirigido una de las películas más ambiciosas del cine español. Con un presupuesto de más de siete millones de dólares, el guionista y director ha conseguido reunir a Penélope Cruz y Victoria Abril, dos apuestas seguras de la pantalla, y convertirlas en ángeles de hoy en día.

El equilibrio entre el bien y el mal está en peligro porque el segundo gana terreno cada día. El alma de un boxeador (Demian Bichir) es el grano de arena que decidirá la balanza de un lado u otro. El cielo manda a una agente ( Victoria Abril) para que salve el alma del púgil, pero los espías del infierno lo perciben y contraatacan enviando otro ángel ( Penélope Cruz). Ni la estética ni el planteamiento del film son vehículo de proposiciones teológicas. El cielo, dirigido por una mujer, es un universo de ciudades antiguas que habla francés. El infierno es un escenario futurista donde se comunican en inglés. «Yo hago cine para que la gente se divierta, pero si además les hago reflexionar y se llevan algo más a casa, mejor que mejor», dijo el director.

Tres años ha tenido Victoria Abril para preparar la segunda película de Agustín Díaz Yanes. La primera, «Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto» le dio la Concha de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de San Sebastián y el Goya a la Mejor Actriz. Ahora vuelve a probar suerte con una historia que, según sus palabras, «es inclasificable».

«Es una fábula del siglo XXI, sobre la vida misma», asegura la actriz. «Hoy no hay combate entre el bien y el mal, sino consenso. El verdadero cielo es la Tierra, donde están los dos puntos de equilibrio y la opción de poder elegir».
Penélope Cruz y Victoria Abril rodean al director Agustín Díaz Yanes, quien logró que la española top de Hollywood vuelva a filmar en su país compartiendo cartel con su colega.

El film fue calificado por algunos como el duelo interpretativo de la temporada: La veteranía de Victoria Abril contra la incipiente estrella de Penélope Cruz. Ambas, sin embargo, calificaron su relación como «fantástica». «No hay que combatir, sino convivir», recomendó irónicamente Abril.

Cruz por su parte fue más allá y aseguró que su compañera de reparto había sido «una de las razones» por las que se convirtió en actriz. «Es un monstruo de la interpretación», elogió la madrileña. Lo cierto es que DíazYanes ha jugado a invertir la imagen de estas dos actrices, convirtiendo a la dulce Penélope Cruz en un diablo andrógino y maleducado, y a la feroz Victoria Abril en un ángel encantador y lleno de buenas intenciones.

«Para un actor es un auténtico caramelo romper con su imagen habitual y hacer un papel que no ha hecho antes», corrobora DíazYa nes. Una estación de metro de Madrid sirvió de escenario para la presentación de «Sin noticias de Dios». Precisamente este transporte sirve de antesala al cielo o al infierno en la película; un purgatorio que Victoria Abril decidió animar cambiándose tres veces de indumentaria. Mien-tras, Penélope Cruz era perseguida por un androide de dos metros cuya misión era «protegerla».

Personaje


Entre el nudo de cámaras y el ruido de los trenes, Victoria Abril sonreía fantástica defendiendo su personaje. «Soy un ángel pero no soy una gilipollas ni una monja», declaró. «Es un ángel que haciendo sólo el bien no se podía salvar», revela, «así que tiene que hacer un poco el mal». Tan sensual como Gilda, con las ondas al agua y la voz susurrante, canta Victoria Abril dos temas en la película. Uno brasileño y otro que, simbólicamente, se traduce en «Quiero ser mala». «He disfrutado muchísimo con todo ese glamour», dice.

El actor mexicano
Demian Bichir es el boxeador por el que se pelean en la pantalla Abril y Cruz. Junto a él, otro mexicano, Gael García Bernal («Amores perros»), y una fran-cesa, la exquisita Fanny Ardant.

El rodaje en Madrid y París ha contado además con el guiño de los innumerables cameos de otros actores españoles.
Emilio Gutiérrez Caba, Juan Echanove, Cristina Marcos, Elena Anaya o Elsa Pataky son algunos de ellos.

El regreso

Pero había otra expectación alrededor de esta película: supone el regreso al cine español de Penélope Cruz. La intérprete construyó su personaje a partir del Richard Gere de «American Gigoló», de «Uno de los nuestros» y de Charly Lázaro, ayudante de dirección en el film. «No me costó, yo tengo mucho de chico y de guaranga», dijo dulcemente con un movimiento de ojos. Asegura que no está controlada por la maquinaria de Hollywood «no me compensaría trabajar allí si sintiera presión», mientras defiende su capítulo internacional a capa y espada. «He aceptado proyectos allí porque significaba trabajar a las órdenes de varios de mis directores favoritos, como Stephen Frears o Cameron Crowe».

Confirma que todos los días pule el acento con un profesor de inglés, aunque todavía no le
«conviene quitárselo del todo». Algo le debe ayudar también su flamante novio, Tom Cruise, del que no quiere hablar si no es para comentar lo «inteligente, humilde y nada maniático» que es. De momento, y en castellano, su personaje podrá ser visto en casi todo el mundo. Estados Unidos es el único país que no ha comprado todavía la película. Esperemos que no sea porque en el infierno se habla inglés.

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