29 de julio 2002 - 00:00
Pereyra ya juega en primera
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Luciano Pereyra
Pereyra jugaba en las inferiores de Boca, club del que además es fanático, pero una lesión prematura lo dejó fuera de carrera, aunque sigue jugando como amateur. «Era bastante bueno» -asegura-; «juego de puntero izquierdo, como el Piojo López, aunque con más precisión en la pegada». Dialogamos con él.
Periodista: ¿Entonces se hizo cantante porque el fútbol no pudo ser?
Luciano Pereyra: No es tan así, aunque quién sabe qué hubiera pasado de no ocurrir la lesión. Pero yo siempre supe que me dedicaría a cantar. Desde muy chico miraba a los grandes artistas, que convocan a mucha gente, haciendo lo suyo en un escenario, y pensaba que alguna vez yo también podría estar ahí. Para mí, cantar es algo natural; lo hago desde que tengo memoria. Mi viejo también canta folklore pero en casa siempre se escuchó de todo y la música siempre estuvo muy presente. Lo que sí fue casualidad es que mientras estaba en casa por la lesión me llamara por teléfono Horacio Guarany diciéndome que había escuchado hablar de mí y que quería apoyarme.
•Mal recuerdo
L.P: Sí. Una vez en Luján, cuando yo tenía 9 años, me acerqué a saludarlo después de su actuación y no me dio mucha bolilla. En ese momento me quedé muy frustrado y enojado. Cuando tuve la oportunidad inclusive le recordé esa historia. Y ahora también puedo comprenderlo. No es fácil estar todo el tiempo dispuesto. Pero fue Guarany el mismo que una vez me mandó una carta muy emotiva que me impulsó a seguir con el canto.
P: Algunos piensan que hay dos Luciano Pereyra: el cantante folklórico y el de baladas románticas. ¿Cómo se conjugan en usted esas dos cosas?
L.P.: Con naturalidad. Si tuviera que decir quiénes fueron mis referentes infantiles, nombraría al mismo tiempo a Guarany, a Alejandro Lerner, Jairo, Django, el Trío Los Panchos, Sandro. Y no es que me gusta el folklore pero canto baladas, ni viceversa. Me gusta todo lo que hago y jamás incluyo una canción en un recital o en un disco si no me pone la piel de gallina. Si escucha mi nuevo disco, «Soy tuyo», verá que esas dos vertientes están presentes. Ahí están juntos un tema de Roberto y Erasmo Carlos, «La distancia», un balada de Gardel, «Cuando tú no estás», un clásico del folklore como «Caminito de Acheral» o una pieza de Víctor Heredia, «El viejo Matías», y todo lo hago con el mismo entusiasmo.
P: A pesar de sus permanentes viajes, ha decidido seguir viviendo en su Luján natal. ¿Por qué?
L.P.: No me encuentro en Buenos Aires. Si estoy varios días empiezo a extrañar a mis amigos, a los picados de fútbol, a las guitarreadas. Salvo cuando canto, el resto del tiempo soy un chico al que la madre reta porque no ordenó el cuarto, al que le gusta encontrarse con sus amigos, que disfruta estar con su familia.
P.: ¿Cuánto intervienen productores y disqueros en el desarrollo de su carrera?
L.P.: Por supuesto que converso las cosas y escucho a la gente que sabe. Pero yo elijo el repertorio a partir de lo que tengo ganas de cantar. También están siempre los consejos de los viejos. Es fácil marearse cuando, siendo tan joven, uno siente tanto cariño, gente que me espera a la salida de los recitales, chicas gritando en las puertas de los hoteles. Por eso siempre trato de escuchar a los mayores.
P.: ¿Qué viene después?


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