17 de septiembre 2003 - 00:00

Pocos editores saben qué libros encargar

Durante los años '90 en Europa creció el temor al fracaso editorial (según Antonio Manuel Avila, Director Ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España «7 de cada 10 títulos que se lanzan al mercado fracasan, no alcanzan un nivel mínimo de ventas que les permita mantenerse en catálogo»), con las consiguientes pérdidas económicas. Un paliativo se encontró en el modelo norteamericano con sus estudios de mercado y sus libros por encargo.

En la Argentina más que con el marketing los editores se manejaron y se manejan con la intuición para tratar libros que ellos plantean a periodistas y ensayistas. «El encargo de libros viene de muy lejos», afirma Avila, «la historia de la cultura y el arte se ha escrito a base de mecenazgo, o sea el encargo; por ejemplo, a Miguel Angel le explicaron cómo querían que fuera la Capilla Sixtina».

Planeta fue la editorial que en los '90 cosechó mayor cantidad de éxitos encargando « periodismo de investigación», género que ha caído en absoluta anorexia. «Hace año y medio se cayó todo. La gente cambió la forma de leer, lee de otro modo, otras cosas y con otro tipo de contenidos», comenta Ricardo Sabanes, CEO de Planeta de la Argentina, «pero la editorial grande que diga «no es el momento de encargar libros» no sirve; no todos los temas llegan al escritorio y hay que salir a buscarlos, saber qué se está escribiendo y qué se quiere leer. Un buen editor debe estar previendo lo que vendrá. Nosotros lo estamos haciendo, encargamos, y pronto se verá en las librerías cuáles creemos que son las obras que interesan hoy a nuestro mercado».

• Comunicación

El desinterés por lo que fue moda años atrás es constante en los grandes editores; hoy se ha volcado, principalmente, a la investigación histórica, tras el éxito constante de la novela histórica.

En casos, por ejemplo Norma, se ha interesado en otra moda, la de la cantidad de estudiantes de Ciencias de la Comunicación, creando una colección de ese tema.

«Se acabó con los libros de denuncia porque la gente se hartó; se dio cuenta de que no sirven»,
explica Gloria Rodrigué, Directora de Sudamericana, del Grupo Bertelsmann, y explica: «hace dos años se achicaron todos los programas editoriales y cayeron muchos libros proyectados. Como todos nos clavamos, nos volvimos moderados. Pero volvimos a encargar libros. Encargos siempre hay. A veces aparece casualmente una obra que origina una colección a base de libros pedidos, o se encarga un libro y luego empiezan a llegar otros de esa temática. Sucedió con nuestra «colección de mujeres», publicamos «Mujeres de 50» y anduvo bárbaro, así que empezamos a encargar libros de esa línea. Nosotros convocamos a periodistas para saber en qué están trabajando, pero no es fácil porque hoy esos libros tienen que ser distintos a lo que fueron hasta ahora».

También Alejandro Katz, CEO de la base argentina de Fondo de Cultura Económica, observa la transformación del mercado que ha llevado al cambio en la decisiones de edición. «De mediados de los '80 a fines de los '90 creció la moda del periodístico, hasta que se saturó el mercado; ahora cambiaron las expectativas de la población y aún no se sabe qué encargar; es como si los autores no tuvieran muy en claro con qué quieren confrontar. Los encargos son ahora más escasos y, como siempre, seguimos estudiando las propuestas espontáneas. Nuestras obras locales, que han crecido, son todas por encargo».

Fernando Esteves
, director de la base local de Alfaguara, un sector del conjunto de sellos literarios del Grupo Prisa de España, que decidió tener una conjunto de «escritores propios», más que comprar títulos o plantear pedidos de obras, comenta que «después de la caída, los editores investigamos más qué se escribe, qué hay en el mercado, cuáles son los potenciales autores estamos atentos a los temas de actualidad y cada tanto hacemos algún encargo, es la labor del editor. Si bien se ha empobrecido, el nuestro es un mercado dinámico. Los encargos son siempre en no ficción, nunca en ficción. Nuestro encargos son, por lo general, para libros colectivos y convocamos a especialistas. Para dar un caso, nosotros tomamos el modelo de un libro francés y encargamos 'Historia de la vida privada en la Argentina'

M.S.

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