17 de septiembre 2003 - 00:00
Pocos editores saben qué libros encargar
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«Se acabó con los libros de denuncia porque la gente se hartó; se dio cuenta de que no sirven», explica Gloria Rodrigué, Directora de Sudamericana, del Grupo Bertelsmann, y explica: «hace dos años se achicaron todos los programas editoriales y cayeron muchos libros proyectados. Como todos nos clavamos, nos volvimos moderados. Pero volvimos a encargar libros. Encargos siempre hay. A veces aparece casualmente una obra que origina una colección a base de libros pedidos, o se encarga un libro y luego empiezan a llegar otros de esa temática. Sucedió con nuestra «colección de mujeres», publicamos «Mujeres de 50» y anduvo bárbaro, así que empezamos a encargar libros de esa línea. Nosotros convocamos a periodistas para saber en qué están trabajando, pero no es fácil porque hoy esos libros tienen que ser distintos a lo que fueron hasta ahora».
También Alejandro Katz, CEO de la base argentina de Fondo de Cultura Económica, observa la transformación del mercado que ha llevado al cambio en la decisiones de edición. «De mediados de los '80 a fines de los '90 creció la moda del periodístico, hasta que se saturó el mercado; ahora cambiaron las expectativas de la población y aún no se sabe qué encargar; es como si los autores no tuvieran muy en claro con qué quieren confrontar. Los encargos son ahora más escasos y, como siempre, seguimos estudiando las propuestas espontáneas. Nuestras obras locales, que han crecido, son todas por encargo».
Fernando Esteves, director de la base local de Alfaguara, un sector del conjunto de sellos literarios del Grupo Prisa de España, que decidió tener una conjunto de «escritores propios», más que comprar títulos o plantear pedidos de obras, comenta que «después de la caída, los editores investigamos más qué se escribe, qué hay en el mercado, cuáles son los potenciales autores estamos atentos a los temas de actualidad y cada tanto hacemos algún encargo, es la labor del editor. Si bien se ha empobrecido, el nuestro es un mercado dinámico. Los encargos son siempre en no ficción, nunca en ficción. Nuestro encargos son, por lo general, para libros colectivos y convocamos a especialistas. Para dar un caso, nosotros tomamos el modelo de un libro francés y encargamos 'Historia de la vida privada en la Argentina'.»
M.S.


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