20 de septiembre 2002 - 00:00
Podrían recuperarse obras del más famoso robo de arte
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"Gabrielle et Coco" de Renoir
Hasta hoy nada se supo sobre el paradero de las pinturas. A pesar de que hubo 500 interrogatorios y se cruzaron denuncias y rumores de todo tipo, la causa prescribió en 1990. Según los escritos del arqueólogo Daniel Shavelzon, que investigó el robo, los archivos de Interpol poseen una extensa documentación sobre «la pobre actuación de la policía» y las circunstancias del robo, y agrega que los involucrados «resultaron ser varios a quienes luego se encomendó que resolvieran el caso. Se trataba de policías, ex militares, parapoliciales y miembros de los grupos de 'inteligencia' de la dictadura».
En los diarios de época figura la acusación pública de Patricio Kelly al general Otto Paladino (ex titular de la SIDE y detenido entonces por el caso de la Triple A). Kelly afirmó que las obras robadas se encontraban en la oficina de la agencia Magister en la calle Córdoba que presidía Paladino.
Hubo otros procedimientos relacionados con el caso, como la detención de un ex comisario y su esposa en un impresionante operativo del FBI en el hotel Westing Park de Miami, donde se recuperó una pintura de Goya robada en 1987 al Museo Castagnino de Rosario.
En Buenos Aires y luego de un tiroteo se encontró en un cuarto del hotel Plaza Francia el retrato de «Felipe II» de Sánchez Coello. Pero las obras de Bellas Artes nunca habían aparecido.
El robo se atribuyó oficialmente a la escasa vigilancia nocturna del Museo, que se limitaba a dos guardias armados, y a que esa Nochebuena sólo uno quedó a cargo de la seguridad junto a un bombero. Los ladrones no encontraron mayor resistencia para ingresar y trabajaron con comodidad. Por la mañana un empleado encontró las pruebas del delito: marcos vacíos tirados en el piso y restos de la comida y el whisky que amenizó la noche.
No profesionales
Cualquiera podía advertir que no eran profesionales, pues no le prestaron atención a las obras cumbre que tuvieron al alcance de sus manos. Como sea, por falta de información sobre el valor de algunas pinturas, por gusto personal de los ladrones o de quien encargó el trabajo, «La ninfa sorprendida» de Manet, las «Dos bailarinas» de Degas, un Gauguin, un Van Gogh y la dama vestida de blanco de Modigliani, pasaron inadvertidas mientras se llevaban un boceto de la «Fiebre amarilla» de Blanes, un Thibón de Libián y objetos decorativos.
En el momento del robo no se reveló la lista completa de obras sustraídas alegando «secreto de sumario», y recién después de un año se publicó en la revista «Stolen Art Alert».
En los anuncios que la agencia «The Art Loss Register» publica en las revistas de arte internacionales, se insiste en la importancia de difundir fotografías de las piezas robadas y asentarlas en la base de datos. Lo cierto es que así se reduce la posibilidad de reventa en el mercado internacional y se acrecienta la posibilidad de recupero. El precio que cobran por registro de cada obra ronda las 20 libras y la tarifa baja si aumenta la cantidad.
Las negociaciones actuales entre Cultura y la agencia no son sencillas, porque sus servicios no son baratos. ¿Cuánto pretende cobrar la firma por devolver o brindar datos para rescatar las 16 pinturas y dibujos? La información difiere según las fuentes consultadas. En un principio se dijo que -acaso teniendo en cuenta la carencia de recursos de las instituciones argentinas-, habrían pedido una obra en pago de honorarios: un Renoir.
También se dijo que la cifra podría rondar las 70.000 libras, aunque subyacen dudas sobre la posibilidad de conseguir las obras gratuitamente. Sin embargo, la gestión todavía está en trámite.




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