29 de septiembre 2005 - 00:00

Polémica "Butterfly" del español Bieito en Berlín

La «Madama Butterfly» de Calixto Bieito degüella a su hijaen vez de entregársela a su amante norteamericano, tieneun tío idéntido a Fidel Castro y protagoniza escenas fuertementesexuales, entre otras licencias.
La «Madama Butterfly» de Calixto Bieito degüella a su hija en vez de entregársela a su amante norteamericano, tiene un tío idéntido a Fidel Castro y protagoniza escenas fuertemente sexuales, entre otras licencias.
Berlín (La Vanguardia) - El español Calixto Bieito ha vuelto a despertar una fuerte controversia en la capital alemana, aunque esta vez sin llegar al escándalo suscitado por su anterior ópera, «El rapto en el serrallo». Como entonces, el escenario ha sido la Komische Oper y esta vez la obra era «Madama Butterfly», con la que anteanoche el teatro abrió su temporada. No hubo los enfrentamientos verbales y la ostensible huida de la sala por parte de grupos airados, pero al final de la obra, al salir Bieito a saludar, el teatro se dividió entre los muchos que abucheaban con todas sus fuerzas y los que replicaban, con igual energía, gritando «¡Bravo!». No obstante, el público dedicó grandes aplausos al director musical Daniel Klajner, y a los cantantes Juliette Lee, Heller, Susanne Kreusch, Tom Erik Lie y Christoph Späth.

Bieito
ambientó la obra de Puccini en lo que aparenta ser un paraíso del turismo sexual, una mezcla de Tailandia y Cuba. Así, al inicio del montaje, Pinkerton aparece como un turista,vistiendo camisa floreada, bermudas y ojotas, y la casa que compra para estar con Butterfly es aquí una especie de habitación de prostíbulo. La cama está cubierta por un corazón formado por globos rojos, hay una bañera con tapa en forma de ostra y varios televisores de pantalla plana. El casamentero Goro parece el director del local, armado con una máquina de facturar tarjetas y sin cesar de recibir billetes de Pinkerton.

Suzuki
, la sirvienta, practica una fellatio a Pinkerton mientras éste toma un baño. El cónunsul americano aparece vestido de blanco y con una pistola en la axila.

Cuando la familia de Butterfly llega para la boda se confunden con las empleadas del prostíbulo y Pinkerton paga su parte a la madre de Butterfly, que le hace a ésta la tradicional prueba de virginidad con un habano entregado por un personaje en silla de ruedas, casi un sosías de Fidel Castro, incluido su uniforme militar y ostentoso medallero colgado del pecho. La irrupción de Castro es uno de los elementos polémicos de la producción, porque, si bien más adelante nos enteramos de que se trata del tío bonzo de Butterfly, que lanza llamas contra su conversión al cristianismo, lo cierto es que también aparece como un capitoste más (también recibe dinero de Pinkerton) del emporio de turismo sexual. En una escena, el pseudo Castro hace el gesto de violar a una muñeca con una botella de ron.

Entre los regalos de Pinkerton para la boda figura un toro mecánico en el que comienza el famoso dúo de amor del primer acto, que termina, como cabe suponer, con la pareja fogosa en el lecho.

En el inicio del segundo acto, Butterfly sigue haciendo el amor, pero ahora con su tío bonzo/Fidel Castro. La celebérrima aria «Unbeldi» es escenificada como un sueño, pues Pinkerton sale a escena vestido de cowboy, todo de blanco, y arrojando paquetes de comida a grupo de niños harapientos. En la escena de la carta, el cónsul venda los ojos a Butterfly y la obliga masturbarlo, mientras ella se da cuenta de que Pinkerton no volverá nunca.

Otro de los momentos más controvertidos es el final del segundo acto, el coro de boca cerrada y el intermedio sinfónico, que Bieito aprovecha para llenar el escenario de niños y niñas que, vestidos ellos como Pinkerton, de cowboys, pero de negro, y ellas como pequeñas Butterfly, son dirigidos por un ratón Mickey y terminan disparando contra una mujer embarazada y mostrando todos un pasaporte estadounidense. Es el futuro que Bieito imagina para la hija (en el original es un niño), de Butterfly. Pero la madre no permitirá que eso ocurra, porque en la siguiente escena, en la que se comienza a subvertir todo el final de la obra, la degüella (cuando en la obra original, Butterfly se suicida después de entregar su hijo a Pinkerton y a su mujer norteamericana).

La obra termina con Butterfly matando a la sirvienta, mientras cubre, con evidentes muestras de locura, el cadáver de la niña con la bandera americana.

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