27 de abril 2005 - 00:00
"Por él hice mi primer desnudo"
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Isabel Sarli evocó ayer a Augusto Roa
Bastos. Ella debutó en el cine con dos
libros suyos, «El trueno entre las hojas
» y «Sabaleros», dirigidas por Armando
Bo.
Periodista: ¿Cómo llegó usted a filmar «El trueno entre las hojas?
Isabel Sarli: Cuando Armando me llamó para ese proyecto el guión ya estaba escrito.A Armando le entusiasmaba mucho esta novela y lo había ido a ver varias veces a Augusto a la compañía de seguros 'La Continental', donde él trabajaba. Lo convenció para que juntos hicieran un guión. A Roa Bastos le encantó la idea, pero no creía que alguien se atreviera a filmar esas escenas tan fuertes, el desnudo, el hombre comido por las hormigas, en fin todas esas cosas. Después se sorprendió mucho porque Armando no sólo no atenuó esas escenas, sino que las filmó más fuertes todavía.
P.: Usted ya sabía que tenía que filmar desnudos.
I.S.: Armando no me lo dijo enseguida, me fue convenciendo de a poco. Me llevaba a ver películas de Ingmar Bergman, por ejemplo, o una película checa con desnudos.Y bueno, fue así que por el libro de Roa Bastos hice mi primer desnudo.
I.S.: Lógico. En Paraguay no sólo el nombre de Roa Bastos estaba mal visto, sino también esas imágenes. Lo que ayudó fue que Armando se hizo amigo de Stroessner, y a él le encantó la película. Eso sí: cada cine estaba obligado a pone un cartel con una advertencia, que decía «Esto ya fue superado. En el Paraguay ya no existe la explotacion del hombre por el hombre». Sin embargo, mi madre, Doña María, no pudo llegar al estreno porque había algunas calles cortadas, porque estaban estaqueando a unos señores.
P.: ¿Y cómo siguió la amistad entre Armando Bo y Roa Bastos?
I.S.:A Augusto le mostraron la películay le encantó. Se hicieron muy amigos con Armando, y mientras se demoraba el estreno de «El trueno entre las hojas» Armando aprovechaba y lo llevaba a Roa Bastos a Berazategui. Allá hicimos «Sabaleros», sobre las cosas horrorosas que le ocurrían a los pescadores de sábalos. «Mirá esta realidad argentina de injusticia social» le decía Armando a Augusto para inspirarlo. Fue un proyecto por encargo. Gracias a Dios, Augusto acá sí pudo venir al rodaje, y participaba de nuestros asados y nuestras siestas. Era muy humilde, nunca iba a ofender a nadie echándole en cara los premios que ganó.
P.: ¿Volvió a verlo después?
I.S.: Cuando hice «Una mariposa en la noche» me lo encontre en Paris y nos fuimos a comer una pizza. Después nos encontramos en Paraguay hace unos años, en un homenaje. Lo encontré muy desmejorado.
Entrevista de Diego Curubeto




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