12 de marzo 2004 - 00:00

"Por fin hablaré en vivo con el público"

Mirtha Legrand
Mirtha Legrand
Mirtha Legrand vive las dos semanas más agitadas del año: tras 18 días de vacaciones en la chacra de José Ignacio junto a su hija, yerno, nietos y bisnietos, regresó esta semana con sus almuerzos a «América» y se prepara para debutar en radio el lunes próximo. Aunque trabajó como conductora ante las cámaras durante 36 años, Legrand nunca lo hizo frente a un micrófono de radio. El ciclo irá de lunes a viernes por «La Red» (AM 910) y contará con los columnistas Paola Juárez en política, Laura Ubfal en espectáculos y Guillermo Salatino en deportes.

Dialogamos con ella sobre su nuevo papel como conductora radial, su propósito para volver a almorzar con el matrimonio Kirchner, el permanente acoso de los movileros a su familia y, entre otras cosas, sus costumbres para ver cine.

Periodista
: Trabajó como conductora de televisión durante-36 años pero nunca hizo radio, ¿cómo surgió la idea?

Mirtha Legrand: Como tengo poco trabajo Carlos Avila me ofreció hacer un programa en La Red y acepté. Sólo había estado en radio como actriz, pero no en un magazine como conductora. Cuando me llamó Avila lo primero que pensé fue «¿serviré para eso?». Aunque todo el mundo me dice que me voy a enamorar de la radio, estoy deseando que no llegue el día, me da miedo, no sé si voy a servir, si me van a salir las palabras, si voy a hacer pausas, es otro mundo. Pero quién sabe, a lo mejor dejo la televisión y sigo con la radio. Los argentinos a veces pensamos que sabemos hacer de todo y no tenemos conciencia de nuestras limitaciones.


P.:
Con tanto trabajo en radio y televisión, ¿qué actividades deberá abandonar y lamenta?

M.L.: La radio me cortará mucho mi vida personal, ir a ver a mi familia, las reuniones de los martes a la tarde con mis amigas, donde hace treinta y pico de año jugamos a las cartas. Cambia mi vida totalmente. Igual mantendré los sábados como día de belleza, donde me hago pies, manos, pelo y relax: leer libros, diarios, mirar televisión. A la noche las salidas con el mismo grupo de siempre y los domingos la familia.


P.:
¿Qué hace en sus ratos libres? ¿Sigue viendo tanto cine como siempre?

M.L.: Sí, pero me gusta ir sola, porque soy pudorosa y cuando hay escenas subidas de tono me da vergüenza estar con una amiga al lado viendo esas cosas. En eso soy muy independiente, entonces saco mi entrada y me siento en mi butaca. Pero nunca falta alguien que me habla, que me pregunta «¿Está solita?» y entonces me tengo que correr de asiento. Conclusión: me alquilo las películas.


P.:
Y con lo subido de tono en televisión, ¿cómo hace? ¿ cambia de canal?

M.L.: Lo miro, aunque piense «qué barbaridad lo que se ve» pero no puedo pretender que se haga una televisión pacata o de acuerdo con los términos que yo creo. Todo ha evolucionado pero yo soy de otra época, pienso así y no voy a cambiar.


P.:
¿Cómo será su programa de radio?

M.L.: Haremos actualidad pero, sobre todo, hablaré con el público, que es lo que más me gusta. En televisión no tengo contacto con la audiencia, más allá de los mensajes que leo. Así que buscaré eso en la radio, que no sea una cosa tan fría. Trataré de ser espontánea, comentaré cosas que vea en el trayecto de mi casa a la radio, esas cosas que digo yo de la ciudad cuando algo no me gusta. Espero que los oyentes me llamen y me comenten también sus dramas y, si podemos, los ayudaremos. Porque la televisión, la radio, la fama, dan poder, y con el poder se puede solucionar un 70% de las cosas, si uno se lo propone.


P.:
Sus almuerzos nunca necesitaron de un rating muy elevado para tener gran cantidad de anunciantes. ¿A qué lo atribuye?

M.L.: Lo que se dice en mis almuerzos tiene repercusión, en la prensa escrita y oral, algo debe tener. Mis niveles de audiencia nunca son muy altos pero tengo más avisadores que nunca. Hoy no se respeta casi nada por culpa del rating; cuando alguien llega a 15 puntos ya se anima a mostrar cualquier cosa para mantenerse.Yo respeto a quienes trabajan así pero yo no lo hago.Yo dije «por un punto más de rating se vende a la madre», y es verdad, pero no son mis cánones.


P.:
¿Qué le parecieron las repeticiones de los almuerzos durante su ausencia?

M.L.: Espantosas, todas cortadas, sufría al verlas, fue un descalabro, un asesinato. Me da pena decirle eso a la gente del canal, que son tan amables conmigo y tratan de hacerme la vida muy placentera. Pero yo soy muy polvorita y no me gusta que mi trabajo sea manoseado a ese punto. No sirven las repeticiones pero uno lo hace, creo, para mantener el horario, por si viene otro y tiene más rating. Lo que me encantó fueron los avisos.


P.:
Su nieta Juanita es muy reacia a la prensa, parece haberse contagiado su rechazo por el acoso permanente de los movileros.

M.L.: Es muy difícil vivir así. Me llegaron a preguntar por el top-less de mi nieta, Dios mío. La vi, estaba boca abajo, pero es mi nieta y la respetocomo ella lo hace conmigo. ¿Qué le voy a decir? «Nena, no hagas topless».Ya es mayor de edad.


P.:
¿Le ve futuro como actriz?

M.L.: Absolutamente. Yo creo que los productores se están perdiendo algo muy interesante y es hacerla interpretar a «Roldando Rivas Taxista» con Pablo Echarri. Ella como la niña bien, el personaje que hacía Solita Silveyra, y Echarri como el taxista. Tendría 40 puntos de rating.


P.:
¿Cómo fue la convivencia con toda su familia en la Chacra de José Ignacio?

M.L.: Fueron 18 días muy armoniosos, me sentí muy querida, por mis nietos, mi hija, el marido de mi hija. Me lo merecía porque mi vida es muy solitaria y, aunque yo los visite, no es lo mismo.


P.:
¿Advierte también usted un exceso de simpatía hacia el presidente por parte de la mayoría de los medios?

M.L.: Se trata de complacerlo, pero creo que por el afán de que nos vaya bien. Además es un hombre que se impone, es muy temperamental, muy decidido, frontal. No sé si esa personalidad es tan buena para un primer magistrado pero creo que redunda en nuestro beneficio. Tiene empuje y hace cosas que no hubiéramos imaginado que haría.


P.:
Usted estaba convencida de que la Argentina iba a entrar en default...

M.L.: Yo creía que no ibamos a pagar, estaba muy angustiada. Pero creo que la Argentina sale. Es la última oportunidad. Quiero que venga el presidente al programa y la señora de Kirchner, y si no pueden iré yo a Casa de Gobierno o a Olivos.


P.:
Antes deslizó que tal vez deje la televisión y sigue con la radio, ¿es en serio o la cábala de siempre de «Este año me retiro»?

M.L.: No sé, creo que no estoy en el aire porque sí, los almuerzos tienen vigencia, la gente me los comenta. Me gusta contar las cosas de mi país, la entrevista con políticos, la situación de la Argentina, cómo somos los argentinos. Además creo que algo aporto. Me gustaría despedirme de la profesión haciendo algo de ficción, un personaje fantástico.


P
.: ¿Cómo sería ese personaje?

M.L.: Me gustaría hacer de Mirtha Legrand.

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