13 de febrero 2003 - 00:00

Postiglione, del cine al teatro

Postiglione, del cine al teatro
Antes de viajar a Estados Unidos para presentar su película «El cumple» en el Festival latino de NuevaYork, el rosarino Gustavo Postiglione estrenó en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza una versión teatral de «El asadito», su exitoso film anterior. Al igual que en la película, los protagonistas se disponen a pasar el día hablando de fútbol, mujeres, política y otros temas recurrentes en una reunión de hombres solos, pero según contó Postiglione a este diario, el libro fue reescrito casi en su totalidad. «Los personajes son más ácidos, más duros, y algunas escenas más patéticas, pero sin dejar de destilar el mismo humor que caracterizó al film», apuntó. Los actores Tito Gómez, Daniel Briguet, Raúl Calandra, Héctor Molina, David Edery y Carlos Resta están a cargo de los mismos personajes, pero ahora con nombres de ficción, y Gustavo Guirado se sumó al elenco en reemplazo de Gerardo Dayub. La escenografía pertenece a Guillermo y Hugo Haddad y la música es de Iván Tarabelli.

Periodista:
¿Qué novedades aporta esta versión teatral?

G.P.: La estructura es similar a la de la película, pero le cambié el nombre a los personajes (antes se llamaban igual que los actores) porque quería subrayar el hecho de que fueran criaturas de ficción. Sólo Tito (el dueño de casa) y Daniel (el intelectual del grupo) conservan sus nombres.Ahora cada personaje tiene su propio solo y está más equilibrada la participación de todos. También me ocupé de desarrollar sus historias personales. Ahora se entienden mejor muchas cosas del pasado del remisero o del abogado trucho y se muestra la represión que tiene el vendedor de autos con respecto a su sexualidad. Por otro lado, aparecen más elementos para entender el brote de locura que le da al historietista cuando intenta suicidarse.


P.:
¿Había dirigido teatro anteriormente?

G.P.: Nunca y me gustó hacerlo. Para mí lo más importante es la relación con los actores y nosotros tenemos muy buena química. Lo demás es cuestión de definir el espacio, marcar los movimientos y diseñar las luces. Esto es como dirigir un equipo de fútbol, siempre quedan muchas cosas libradas al momento.Yo los dirijo y entreno, pero los que salen a la cancha son ellos, sin posibilidad de repetir la jugada o la toma que salió mal, como sucede en el cine.


P.:
¿Con qué nuevos obstáculos se encontró ahora?

G.P.: El mayor obstáculo que tuve fue el tema luces. Como la obra está planteada en un tono realista, la iluminación debía ser acorde a la propuesta.Yo quería que la luz hiciera las veces de cámara y planteé una iluminación en la que pudiera recortar espacios y situaciones e incluso hacer un primer plano. Creo que logré lo que quería.


P.:
¿La acción sigue transcurriendo durante el último día del milenio?

G.P.:Ya no. Pero la terraza es la misma, con su pelopincho, la mesa, la parrilla y el olor a asado. Está todo.


P.:
Este debate entre hombres recuerda

a los espectáculos de Fontanarrosa, otro gran artista rosarino.

G.P.: Puede ser, pero los espectáculos de «el negro» que se estrenaron acá no tienen ese condimiento de drama que tiene esta obra. Yo creo que «El asadito» le da otro tipo de viraje a ese tipo de propuestas costumbristas basadas en un lenguaje coloquial. Una importante directora de teatro rosarina me comentaba que en este momento hay todo un rescate del costumbrismo de las últimas décadas, tanto en cine, teatro o televisión. La gente necesita verse a sí misma y empezar a hacer un balance de lo que le está pasando, por eso recurre a estas propuestas que le ofrecen situaciones en las que puede reconocerse.


P.:
¿Nunca lo tildaron de machista por «El asadito»?

G.P.: Ese es el riesgo de trabajar sobre el realismo y ciertos aspectos de lo cotidiano, a veces la gente se confunde y piensa que son cosas de uno. Algunos creyeron que soy homofóbico y machista. No lo soy y estos personajes tampoco. En realidad, este tipo de comentarios machistas que aparecen en las charlas es como un ritual entre hombres, no quiere decir que los tipos actúen así en la vida.


P.:
¿«El asadito» es una típica reunión de hombres solos?

G.P.: No.Yo hice un recorte sobre determinada gente que es ésta. Hay otra, muy diferente, a la que seguramente le interesará otros temas. Y, además, seguro que estos mismos tipos, en otras situaciones y ambientes, hablan de otras cosas.Yo armé los personajes con una historia propia y un rol determinado dentro del grupo.Y esa historia personal es la que hace que cada uno actúe de determinada manera y depende con quién esté.


P.:
¿Qué le diría al público que ya vio la película?

G.P.: Que lo que tiene de interesante la obra, en relación a la película es que el contacto con los actores es más directo y cercano. Al tenerlos ahí, en vivo, uno tiene otra empatía con ellos. La cámara hacía que pareciera un documental sobre Tito y sus amigos comiendo un asado y acá es una ficción de actores haciendo que participan de un asado. Además, la trama está llena de tensiones porque en esa reunión ocurre algo parecido a una traición, que hace que este asado ya no sea el mismo. Nunca más van a volver a juntarse de la misma manera.

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