17 de julio 2008 - 00:00
Prelorán: tributo de EE.UU. al maestro
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Las carcajadas en un terreno resbaladizo
El mayor
documentalista
argentino,
Jorge
Prelorán,
recibió el
International
Cinema
Artist Award
de la
Universidad
de California.
P.: ¿Cómo se realiza la difusión de su obra entre las nuevas generaciones, en una época donde la tecnología ha revolucionado los sistemas de distribución y exhibición?
J.P.: El tema tiene dos aspectos, vinculados precisamente a la exhibición y distribución de un cine no comercial como el mío. Por un lado, menos de la mitad de mis películas están en DVD. Revisadas y pulidas, y están dadas en custodia a la Fundación Universidad del Cine, ya que me une una vieja amistad con Manuel Antín. Desde hace unos cuatro años el público tiene acceso gratuito a ella, viéndolas en la biblioteca de la Universidad. Además de la FUC, el Fondo Nacional de las Artes y la Enerc tienen copias de los documentales. Los originales entrarán muy pronto en la colección del Smithsonian Institution en Washington. Como mecanismo de difusión, debo confesar que no me interesa mayormente la televisión. Se exhibe la obra en un contexto que es puro ruido. Estos documentales necesitan mostrarse de cierta manera.
P.: ¿Le ha puesto un nombre a estos documentales?
J.P.: He llamado a esta colección «Nos = Otros». Son historias de vida, centradas en personajes de los más diversos estratos sociales, que viven en lugares dispares de la Argentina y otros países de Latinoamérica. Registran las vivencias de personas exitosas, no necesariamente en el plano económico, que a través de su trabajo han logrado un nivel de excelencia. Los libros comunican, por ejemplo, las vivencias de artesanos, fotógrafos y pintores. Son historias de gente sencilla, extraordinaria en lo que hace.
P.: ¿Cómo es su actividad diaria hoy?
J.P.: En estos últimos 16 años me he dedicado a una cosa nueva, que va más allá de mis 67 películas y de una candidatura al Oscar. Y me mueve un gran entusiasmo. Me levanto a las cuatro de la mañana y trabajo 13 o 14 horas por día. A pesar de la quimioterapia, me siento en plena forma, ya que me trabaja bien la mente. No me alcanza el tiempo para todo lo que quiero dejar hecho.
Entrevista de María Elena de las Carreras.




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