22 de diciembre 2005 - 00:00
Recrea bien un film durísimo caso real
-
Juan Gil Navarro rompe los prejuicios sobre su pareja 25 años menor: "Es más grande en muchísimos aspectos"
-
De Paul y Tini se reencontraron a pura pasión tras el triunfo argentino
Partiendo de un
caso real de la
crónica policial
del sur
estadounidense,
el director
David Gordon
Green creó un
relato a partir
del punto de
vista de los
chicos protagonistas.
La música de Philip Glass pocas veces estuvo mejor utilizada. Los extraños coros infantiles pueden acompañar un feroz homicidio o las más oscuras y retorcidas revelaciones sobre secretos familiares. Partiendo de una historia real de la crónica policial sureña, el director David Gordon Green creó un relato que se va volviendo más raro e irreal a partir del momento en el que la película empieza a mostrar las cosas desde el punto de vista de los dos chicos que la protagonizan.
Dermot Mulroney vive casi encerrado en su granja junto a sus dos hijos. Al mayor (Bell), lo hace trabajar como a un esclavo, dándole un trato diferente al más chico (Devon Allan), que de todos modos ni siquiera puede tener nada parecido a una fiesta de cumpleaños, ya que por algún tivo el padre de familia, guiado por un fuerte espíritu religioso, los hace llevar una vida casi de reclusiòn.


