10 de agosto 2007 - 00:00

Recupera Bellas Artes a brillante ilustrador

La muestra del Museo de Bellas Artes reúne más de 70 dibujosoriginales del hoy olvidado Nicanor Alvarez Díaz, unode los más importantes ilustradores de su tiempo, que firmabacomo Alejandro Sirio.
La muestra del Museo de Bellas Artes reúne más de 70 dibujos originales del hoy olvidado Nicanor Alvarez Díaz, uno de los más importantes ilustradores de su tiempo, que firmaba como Alejandro Sirio.
Es casi natural que el nombre Nicanor Alvarez Díaz, o su seudónimo Alejandro Sirio (1890-1953), diga poco o nada a las generaciones actuales dado que desde su muerte su nombre y su recuerdo se diluyeron.

En el contexto de difusión y revalorización de ciertas figuras de la producción artística local, el Museo Nacional de Bellas Artes presenta una selección de obras de uno de los más importantes ilustradores de su tiempo.

Nacido en Asturias, llegó en 1910 a Buenos Aires, ingresó a la revista «Caras y Caretas» a instancias de su director, Manuel Mayol, y trabajó entre otros ilustradores junto al italiano Zavattaro, el peruano Málaga Grenet, el boliviano Valdivia y el sevillano Redondo. Fue colaborador artístico de «Plus Ultra», ingresó en 1924 como dibujante de planta a «La Nación», donde realizó ilustraciones, caricaturas, viñetas y diseños tipográficos. A partir de 1932 comenzó a trabajar para «El Hogar», revista infaltable y leída por todas las clases sociales.

En la muestra se exhiben más de 70 dibujos originales del artista, una amplia selección de las publicaciones y material gráfico. Es asimismo importante el conjunto completo que se conserva en la Argentina de la ilustración realizada entre 1927/8 de la novela «La Gloria de Don Ramiro» de Enrique Larreta, gracias a la donación que el escritor efectuara al Museo de Bellas Artes.

Al recorrer esta serie se podrá descubrir varios de los muebles que se conservan y adornan el Museo Larreta. En este caso, su dibujo se ajusta a una españolidad severa y recatada de la célebre novela. Con motivo de esta publicación y en un homenaje al artista figuran los nombres de Oliverio Girondo, Lascano Tegui, José León Pagano, Alberto Gerchunoff, Lugones, la flor y nata de los intelectuales que frecuentaban las redacciones prestigiosas de ese entonces.

Es diferente la característica del dibujo de mujeres lánguidas, sensuales, enigmáticas, con joyas y vestimentas exóticas orientales cercano al concepto del Art Nouveau. También lo influyó el expresionismo alemán y muchos de sus irónicos trabajos revelan la despreocupación de los «roaring 20s».

Lorenzo Jaime Amengual, diseñador gráfico y editor del libro de próxima aparición «Alejandro Sirio. El Ilustrador Olvidado» señala que «esta exposición rescata destellos de ese tiempo. Sus ilustraciones, hoy liberadas del contexto literario, son muestras de destreza dibujística y emocionantes obras de arte».

Hasta el 2 de septiembre. Av. del Libertador 1473.

  • Danielle Lynch es una artista norteamericana que expone por primera vez en nuestro país. Recibió su maestría en Fotografía y Medios Relacionados en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York en 1999 y ha exhibido en el George Eastman House Internacional Museum en Rochester, en el Festival Internacional de Hyeres (Francia) y en Foto Rio (Brasil).

    «River» es el título de su exposición en Ro Galería de Arte (Paraná 1158), fotografías (2000/06) de gran tamaño tomadas entre las calles Canal y 65 a lo largo del río Hudson en Manhattan.

    Impresionan por su nitidez, restos de una intensa industria naviera y ferroviaria extinguida -no visible para los turistas- que su cámara, es decir, su mirada alerta, ayuda para encontrar esa otra realidad.

    Una imagen poco romántica de postes sumergidos en las aguas que en su apretado conjunto se asemeja a un cementerio acuático al que algunos seres anónimos se han acercado para dejar su huella, ya sea pintándolos o agregándoles elementos que constituyen una instalación en sí misma. El primer plano, sombrío, contrasta con lo evanescente de las orillas de carácter fabril y sus edificios uniformes. El gris es dominante, cielo y agua de gran quietud, un paisaje convertido en bello gracias a su gran perfección técnica. Hasta fin de agosto.

  • Max Hoeffner (Buenos Aires, 1947) es autodidacta. Pinta un universo enraizado en los lamentos de las plantaciones de algodón del Sur de los Estados Unidos, los negro spirituals, el gospel, los músicos de jazz, el cigarrillo colgado de sus labios carnosos, el boxeo, el gesto adusto, la piel negrísima, interiores desvencijados y calurosos, el «carro»ostentoso « parqueado» delante del prostíbulo.

    Pequeñas escenas teatrales detenidas, que se suceden, un trabajo bidimensional sobre un soporte de madera a manera de retablos, un trabajo que no ahorra detalles realistas y costumbristas de seres marginales y marginados.

    Una cultura no tratada por los artistas norteamericanos hasta la llegada de Romare Bearden (1914), que en los '40 fue uno de los primeros en explorar la temática cotidiana de sus congéneres a través de collage, papel recortado, fotografías, telas.

    Hoeffner, desde nuestras orillas tangueras, también apela a varios de estos recursos plásticos para sus bajo relieves a puro jazz. Galería El Socorro (Suipacha 1331). Clausura el 21 de agosto.
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