7 de agosto 2007 - 00:00

Recuperan obras de Picasso robadas en París

Maya à la poupée de1938 (arriba) y Portrait de Jacqueline de 1961 (abajo).
"Maya à la poupée" de1938 (arriba) y "Portrait de Jacqueline" de 1961 (abajo).
La Policía francesa recuperó hoy las tres obras del artista español Pablo Picasso que habían sido robadas en febrero pasado en París, en el domicilio de una de sus nietas, y detuvo a los presuntos autores del delito.

Diana Widmaier-Picasso es la propietaria de esas obras sustraídas hace casi seis meses y recuperadas por la Policía "en buen estado", según confirmó su abogado, Paul Lombard.

Las dos pinturas de Picasso, cuyo valor estimado es de unos cincuenta millones de euros (unos 68 millones de dólares) son un retrato de su hija Maya, madre de Diana Widmaier, y otro de su esposa Jacqueline Roque.

Se trata de "Maya à la poupée", (1938), con unas dimensiones de 60 centímetros de ancho por 74 de alto, y de "Portrait de Jacqueline" (1961), de 170x150 centímetros.

"Maya à la poupée" es una obra colorista que muestra a una niña con un vestido azul con motivos florales y unas coletas rubias mientras sujeta una muñeca y un pequeño caballo.

Maya es la madre de Diana Widmaier-Picasso y la hija que Picasso tuvo con Marie-Thérèse Walther, quien fue su compañera entre 1927 y 1944.

En cuanto al retrato de Jacqueline Roque, es de la mujer que conoció a mediados de los años 50, con la que se casó en 1961 y de la que hizo varios retratos en los que ella simbolizaba la belleza mediterránea.

Es una obra en tonos grises de marcado carácter cubista.

El abogado Lombard indicó que en la operación de recuperación de las obras los agentes detuvieron a dos personas y agregó que no sabe en qué momento serán devueltas a su clienta.

Otras fuentes policiales apuntaron que los detenidos son tres y que la operación sigue abierta por si hay nuevos elementos de interés.

Desde el momento en que se produjo el robo, la Policía francesa confiaba en poder recuperar esas obras porque el hecho de que fueran de Picasso las convertía en difícilmente vendibles en el mercado del arte.

De hecho, tras el robo la familia alertó a los expertos e intermediarios del mundo del arte para evitar que los cuadros pudieran ser vendidos, y la Interpol también fue activada.

Los agentes especializados en el robo de obras de arte se movieron en ese ámbito y siguieron una pista que con el tiempo se reveló adecuada y que condujo hoy a una vivienda de París, donde estaban las piezas.

Los cuadros, que siempre han pertenecido a la familia del pintor, podrán volver ahora al apartamento de Diana Widmaier-Picasso en un elegante barrio de París, de donde fueron robados a pesar de que contaban con medidas de seguridad.

La afición de los ladrones por las obras de Picasso no es nueva, dada su alta cotización, y piezas firmadas por el artista malagueño (1881-1973) han sido sustraídas en diferentes ocasiones y lugares.

Su nieta Marina Picasso sufrió el robo de una quincena de cuadros en su casa de Cannes (Francia) en 1989, aunque aparecieron unos días más tarde.

En 2004, una "naturaleza muerta" del artista español fue robada del museo Georges Pompidou y encontrada tres meses después.

El robo más importante en Francia es de 1976, cuando fueron sustraídas 118 obras del Museo de Aviñón, aunque otras piezas ocasionaron la codicia de los ladrones en Zúrich (1994), Londres (1997) y Río de Janeiro (2006).

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