13 de febrero 2002 - 00:00
Reúnen miradas sobre Hitchcock
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Aunque desparejo, tiene su atractivo este libro de ensayos sobre diversas obras o etapas en la carrera de Alfred Hitchcock. Siempre se aprende algo en estos casos, sobre todo porque los autores son varios, y de variada formación. Y si un artículo parece demasiado confuso, rebuscado, divagante, o irrelevante, otros en cambio resultarán de muy señalable valor.
Lo de Elbert es muy bueno, porque no escribe desde la posición del teórico que quiere aplicar terminologías, o del charlatán de corrillos que mira por encima a todo el resto, sino desde la posición del buen fanático del cine, viejo conocedor de técnicas y de hombres, que quiere compartir con los demás su admiración, explicando, en este caso, qué es lo que hace admirables al director y a sus colaboradores.
Cosa que logra, por supuesto (y hay que insistir en eso de los colaboradores, porque muchos creen que a las películas las hacen los directores solos -incluso algunos directores).
Esos son los trabajos más interesantes. Pero no son los únicos. Con diverso mérito, también interesan los de Is-mail Xavier, Ricardo Angel Moretti, Carlos Vallina, Fabio Benavídez y Andrea Santoro (queriendo ver huellas del «Guernica» en el story-board y la puesta de la famosa ducha), María Elsa Bettendorff, Alejandra Portela, y hasta el farragoso de Francois Jost.
Casi anónimos, pero indiscutibles, Maximiliano Corti y Silvina Otonelo ofrecen una detallada filmografía, que incluye también todo lo de la serie televisiva.
Eduardo Russo, autor de un comentado «Diccionario de Cine», armó este libro desde su cátedra de teoría de la crítica en la Universidad Nacional de La Plata. Pensaba editar otros similares, sobre Orson Welles y Luis Buñuel. Ojalá pueda.



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