Presentación de «Soy cantor». Esteban Riera (voz). Con el Sexteto Vale Tango: A. Linetzky ( piano, dir.), F. Pereiro ( bandoneón), N. Capsitski (bandoneón), H. Ridolfi (violín), I. Cneut (violín) y N. Zacarías ( contrabajo). (Pigmalión, 27/9.)
Con 24 años y varios concursos ganados (el «Hugo Del Carril», el del Festival de La Falda, el de Cosquín), Esteban Riera es uno de los cantores de tango que más ha crecido en estos pocos años que tiene su carrera pública. Ya ha recorrido el mundo con Osvaldo Berlingieri y actuado junto a orquestas como la del Tango de Buenos Aires o la Juan de Dios Filiberto. Fue parte del elenco estable de Madero Tango y hace muy poco participa a diario de un espectáculo en el hotel Faena. No hace mucho lanzó al mercado su primer disco, «Soy cantor», que grabó junto a los integrantes del Sexteto Vale Tango que dirige Andrés Linetzky.
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Dueño de una voz poderosa, impecable en la afinación y sólida en los matices, su repertorio circula por clásicos como «En esta tarde gris», «Uno», «Siga el corso», «No hay tierra como la mía» o «Como dos extraños», pero también aporta novedades o piezas menos escuchadas, como «Qué flor para mi truco» de Garello-Ferrer, o el tango que da nombre al álbum, escrito por los autores jóvenes Raimundo Rosales y Marcelo Saraceni.
Lo primero que seduce al público de este cantor de imponente presencia tanguera es la potencia de su voz y la facilidad con que parecen salir los sonidos de su garganta. A pesar de eso, y en tren de buscar sutilezas, habría que decir que lo mejor suyo llega con los momentos más intimistas. Riera tiende a buscar el sonido expandido, fuerte, «varonil».
Pero tanto en el disco como en la presentación en vivo, logra su expresión más profunda en sus interpretaciones más cercanas al medio tono con el bellísimo tango de José María Contursi y Charlo, «Sin lágrimas» o con «Volver» de Gardel y Le Pera. R.S.
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