24 de julio 2001 - 00:00
Riesgo-mural: preocupa al país el caso Siqueiros
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Américo Sánchez: Sí. Y aunque sería mejor observar directamente el mural, tengo el testimonio de personas que lo vieron y creo que el estado es lamentable, que existe el riesgo de que la obra se pierda. Además de la calamidad de haber fraccionado el mural para retirarlo del lugar original, el problema es que está al aire libre, y, con los cambios de clima, una pieza de estas características puede sufrir deterioros. No están dadas las condiciones para resguardarla.
P.: ¿Existe la posibilidad de que el gobierno de México se ocupe de la restauración de este mural?
A.S.: No lo he consultado, pero no dudo de que tendrán interés. Y no sólo sería posible, sino lo más adecuado. Los restauradores de México son especialistas en murales y han restaurado casi la totalidad de la obra de Siqueiros. Si se llegara a un acuerdo, harían aquí un muy buen trabajo. Por ley, el gobierno de México está obligado a conservar la obra de Siqueiros, aunque esté fuera del país.
P.: ¿La Cancillería puede impulsar una acción para que se preserve esta obra?
Teresa Anchorena: Es importante que México y la Argentina trabajen juntos, porque este mural es un símbolo de la relación entre ambos países y debe ser exhibido y disfrutado por el público. Siqueiros es el autor, pero también intervinieron Berni, Spilimbergo, Castagnino y el uruguayo Lázaro, circunstancia que convierte a la obra en un emblema de la relación con México. El viernes, dentro del marco del Acuerdo de Cooperación Cultural que ya existe desde 1986 entre México y la Argentina, la Cancillería acordó con el agregado cultural Miguel Angel Díaz Reynoso, quien está avalado por la embajadora de México en el país, Rosario Green, que la protección y restauración del mural es un objetivo prioritario. Es una decisión tomada. Redactaremos un documento que circulará por ambas cancillerías. Nos ocuparemos de ver cuáles son las medidas legales que deben adoptarse, porque si bien la obra está en manos privadas, hay una parte de interés público.
P.: ¿Este tema tuvo alguna repercusión en México?
A.S.: Públicamente no. Mien-tras no exista una iniciativa del gobierno argentino, el de México no puede dar el primer paso. No está en condiciones de exigir que se preserve la obra. Primero, porque no está en territorio mexicano, y luego, porque es propiedad privada. Seguramente si estuviera en alguna institución pública, podrían hacer alguna manifestación más directa. Creo que el Instituto de Bellas Artes (INBA) de mi país está esperando que haya la mínima posibilidad de acercarse.
P.: ¿Como funcionario de México, usted puede intervenir en este asunto?
A.S.: Sin duda. El museo que dirijo se construyó a partir de rescatar un mural de Diego Rivera afectado por el terremoto, y es un antecedente ideal. Con el INBA nos ocupamos de difundir la importancia de la preservación de los murales, por lo que significan para la historia del arte de toda Latinoamérica. No es casual que los murales estén en lugares públicos y, en este caso, tenerlo en este estado lamentable contradice la intención con que fue creado. Además, es una injusticia desde el punto de vista cultural. Cuando regrese a México presentaré un informe al director del INBA y a la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, para que se sume a los de las cancillerías de ambos países y a las declaraciones de Arvea.



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