24 de julio 2001 - 00:00

Riesgo-mural: preocupa al país el caso Siqueiros

Riesgo-mural: preocupa al país el caso Siqueiros
A raíz de la nota publicada en este diario el miércoles 18 de julio, «El mural de Siqueiros será patrimonial, pero continúa en peligro», la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería a cargo de Teresa Anchorena elevó un informe al presidente Fernando de la Rúa.

Las alarmantes declaraciones del subdirector de la Sala de Arte Público Siqueiros, el mexicano Rafael Cruz Arvea, en las que denunciaba el progresivo deterioro de « Ejercicio plástico», mural que en 1933 pintó David Alfaro Siqueiros en la Argentina, alertaron a las autoridades. Arvea logró ingresar hace unos meses a los containers, observó y fotografió la pintura, y dijo en una entrevista: «Yo pensaba que estaba en una bodega, pero apenas vi los containers al aire libre, expuestos al frío, el agua y el sol, comencé a preocuparme. La obra padece gravísimos problemas de conservación y corre peligro de perderse para siempre».

El interés del periodista de «The New York Times», Clifford Krauss, que la semana pasada reclamó mayores detalles a Anchorena, marcó posibles derivaciones internacionales. Es obvio decirlo, nuestro país no quedaría bien parado. Enterado De la Rúa del trato que se le brinda a una obra cumbre del arte latinoamericano -aunque la agenda presidencial no puede estar más cargada de problemas, o acaso precisamente por ese motivo-, demandó soluciones urgentes. «A través de Ricardo Ostuni -dijo Anchorena-, el Presidente indicó que se resuelva este tema lo antes posible.»

Entretanto, este diario dialogó con Anchorena y con el director del Museo Mural Diego Rivera, Américo Sánchez, sobre las posibles soluciones que, de modo conjunto, los gobiernos de México y de la Argentina comenzaron a gestionar para salvar la obra. Más que nada, Sánchez, que tenía antecedentes sobre el estado del mural, expresó su alivio por la iniciativa oficial de la Argentina, y destacó que para un funcionario mexicano es delicado plantear un reclamo.

«Celebro doblemente la intervención oficial de la Argentina -señaló-, sin ella era muy difícil para el gobierno mexicano tratar este tema. Pero sobre todo, celebramos los especialistas, ya que a nuestra preocupación por la obra se sumaba la limitación de no poder intervenir de ningún modo por cuestiones protocolares.»

Periodista: ¿Usted ha visto las fotos del mural que tomó Arvea?

Américo Sánchez: Sí. Y aunque sería mejor observar directamente el mural, tengo el testimonio de personas que lo vieron y creo que el estado es lamentable, que existe el riesgo de que la obra se pierda. Además de la calamidad de haber fraccionado el mural para retirarlo del lugar original, el problema es que está al aire libre, y, con los cambios de clima, una pieza de estas características puede sufrir deterioros. No están dadas las condiciones para resguardarla.

P.: ¿Existe la posibilidad de que el gobierno de México se ocupe de la restauración de este mural?

A.S.: No lo he consultado, pero no dudo de que tendrán interés. Y no sólo sería posible, sino lo más adecuado. Los restauradores de México son especialistas en murales y han restaurado casi la totalidad de la obra de Siqueiros. Si se llegara a un acuerdo, harían aquí un muy buen trabajo. Por ley, el gobierno de México está obligado a conservar la obra de Siqueiros, aunque esté fuera del país.

P.: ¿La Cancillería puede impulsar una acción para que se preserve esta obra?

Teresa Anchorena: Es importante que México y la Argentina trabajen juntos, porque este mural es un símbolo de la relación entre ambos países y debe ser exhibido y disfrutado por el público. Siqueiros es el autor, pero también intervinieron Berni, Spilimbergo, Castagnino y el uruguayo Lázaro, circunstancia que convierte a la obra en un emblema de la relación con México. El viernes, dentro del marco del Acuerdo de Cooperación Cultural que ya existe desde 1986 entre México y la Argentina, la Cancillería acordó con el agregado cultural Miguel Angel Díaz Reynoso, quien está avalado por la embajadora de México en el país, Rosario Green, que la protección y restauración del mural es un objetivo prioritario. Es una decisión tomada. Redactaremos un documento que circulará por ambas cancillerías. Nos ocuparemos de ver cuáles son las medidas legales que deben adoptarse, porque si bien la obra está en manos privadas, hay una parte de interés público.

P.: ¿Este tema tuvo alguna repercusión en México?

A.S.: Públicamente no. Mien-tras no exista una iniciativa del gobierno argentino, el de México no puede dar el primer paso. No está en condiciones de exigir que se preserve la obra. Primero, porque no está en territorio mexicano, y luego, porque es propiedad privada. Seguramente si estuviera en alguna institución pública, podrían hacer alguna manifestación más directa. Creo que el Instituto de Bellas Artes (INBA) de mi país está esperando que haya la mínima posibilidad de acercarse.

P.: ¿Como funcionario de México, usted puede intervenir en este asunto?

A.S.: Sin duda. El museo que dirijo se construyó a partir de rescatar un mural de Diego Rivera afectado por el terremoto, y es un antecedente ideal. Con el INBA nos ocupamos de difundir la importancia de la preservación de los murales, por lo que significan para la historia del arte de toda Latinoamérica. No es casual que los murales estén en lugares públicos y, en este caso, tenerlo en este estado lamentable contradice la intención con que fue creado. Además, es una injusticia desde el punto de vista cultural. Cuando regrese a México presentaré un informe al director del INBA y a la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, para que se sume a los de las cancillerías de ambos países y a las declaraciones de Arvea.

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