Eran legión las almas deambulando por el gran predio sin noción de qué grupo estaban viendo y muchos otros, que seguían prolijos el «line up» (cronograma con escenarios y shows) terminaban malhumorados por la impuntualidad. Se hallaban tan o más fácilmente los puestos para comer y beber que los diferentes escenarios. También había cabinas telefónicas o accesos a Internet gratuitos, previo paso por la simpática promotora que registraba a todo el mundo en la base de datos.
Ambos días la mayor expectativa estaba puesta en el
Sin lugar a dudas lo mejor de la noche estuvo allí, pero horas antes, con la afroamericana
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