Música: Quilmes Rock 2020, un fogón virtual y retrofuturista en plan homenaje

Espectáculos

Luego de siete años de ausencia, el festival volvió en formato online con más de 50 artistas y fines benéficos. El ritual de la conectividad.

Una ronda sin forma se hace eco. Vibra. La marea avanza y a su paso convida la energía necesaria para encender la pasión interna. Para sentir. Son las seis de la tarde de un sábado de mayo y el latido popular clama al unísono por la necesidad de volver a experimentar un baile exterior. Una comunicación con el más allá. Un viaje hacia lo primitivo. Al roce. Al contacto.

Pero no. La responsabilidad prima. Y el interior tiene forma de casa quinta o de monoambiente con kitchenette. Lo que se mueve es el pibe de tres que no sale desde hace 50 días y que pone en riesgo la salud mental de todos lo que lo rodean; la que canta es la piba de al lado en uno de esos edificios modernos en los que hacen las paredes con cartón corrugado; y el que deja todo en el escenario es el tipo del 3ro A que hace dos semanas armó un set en el balcón para tocar dos temas antes de las 21 y creer que los aplausos que lo rodean son en devolución a su pizca de arte.

Lo cierto es que la cotidianidad de la vecindad tomó más forma que la del Chavo del 8 y la posibilidad de conectar con la otra persona se volvió un deseo y a la vez un desafío. En ese marco, y bajo una carta de solidaridad, el Quilmes Rock volvió para hacerse eco de lo que ya venía sucediendo a través de las redes de los artistas y los comunicadores y agregarle el toque técnico necesario.

Con la donación como principal foco de contagio, el Quilmes Rock retornó en formato virtual para darle una mano al lado b de la música (técnicos, sonidistas, stage managers, transportistas) y la otra a un grupo de comedores populares.

Con más de 50 artistas en pantalla, y en dos días de transmisión desde los estudios Romaphonic, bajo la conducción de Marcelo Fernández Bitar, Yamila Trautman, Bebe Contepomi y Ayelén Velázquez, el Quilmes Rock 2020 trazó un puente entre el pasado y el futuro con un ancla en el presente que tomó forma de homenaje.

Repartiendo momentos archivo, artistas tocando sus canciones y otros ofreciendo versiones de clásicos del rock local, el festival triunfó en su costado benéfico, sumó algunas pequeñas joyas y restó en varias presentaciones.

Se trató, sobre todo, de un encuentro virtual con la mirada en el pasado. Las versiones de Charly, Cerati, Spinetta, Calamaro y Fito Paez se multiplicaron. Sobre todo, en los artistas nuevos.

Sin dudas uno de los momentos más logrados fue el cruce entre Santi Motorizado y Zoe Gottuso haciendo su interpretación de “Fermín”, aquella hermosa canción de Almendra. El cantante de El Mató a un Policía Motorizado dejó a la vista que es una de las grandes voces del rock actual mientras que su compañera de turno evidenció la dulzura que ya venía demostrando con su exbanda Salvapantallas.

Si de encuentros se habla, nada mejor que lo ocurrido entre Turf y Vicentico, quizá el mejor feat de este festival. El cantante de Los Fabulosos Cadillacs se acopló con gran timing para hacer “Cuatro personalidades”, uno de los clásicos de la banda de Levinton. Otro momentos destacado fue la conexión transoceánica entre Estelares y Leiva, una relación que lleva años y que se merece una grabación como la que ocurrió con “Ella dijo”.

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Vicentico se unió a Turf para hacer "Cuatro personalidades"

Vicentico se unió a Turf para hacer "Cuatro personalidades"

En el top tres de uniones, sin dudas, quedó lo ocurrido entre Poncho y Karina Vismara para “Sola por la ciudad”. Otros vínculos de valor fueron los alcanzados por León Gieco y Leo García para interpretar un nuevo tema de este último llamado “Pasará, pasará” y lo acontecido con Tipitos y Lito Vitale en batería para “Silencio”.

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León Gieco y Leo García lograron uno de los mejores encuentros del festival.

León Gieco y Leo García lograron uno de los mejores encuentros del festival.

Se trató de un evento nuevo y como tal hubo varios pasos de comedia producto de la inmediatez y de la celeridad para lograr que todo lo que convenido pueda entrar en cuatro horas cada día. La negativa de Yamila Trautman al ofrecimiento de empanadas de carne o jamón y queso de Bebe Contepomi quedará inmortalizado como el momento en el que el veganismo le ganó a un PNT.

Juanse fue el primer invitado en estudio. “La música es un lugar espectacular para refugiarse”, dijo antes de contar todas las anécdotas referidas a la preparación de una canción en una vieja presentación de la banda en el festival. Pero pusieron otra. No le cayó simpático a Juanse. Tampoco debe haberse sentido cómodo Richard Coleman cuando lo sacaron del aire por problemas de conexión a los 20 segundos de empezar a hablar. Lo de los invitados fue confuso. Y lo de Charly Alberti, eterno. Ninguno de los conductores esperaba que ante una pregunta sobre el medio ambiente, el baterista realizaría un monólogo de 15 minutos que resultó imposible de cortar.

En el plano individual fue una buena oportunidad para que artistas que no tuvieron la oportunidad de formar parte de otras versiones del festival se dieran conocer en un marco de estas características. En ese sentido, Barbi Recanati puso la viola al frente para hacer “Teoría espacial” y Paula Maffía le puso melodía al ukelele con “Corazón licántropo”. Florian realizó una cálida versión de “TKM”, Julieta Rada mostró sus dotes vocales con “Sencillo” y Felina Colina ganó la pantalla con un gran armado visual para hacer “Martes”.

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Felina Colina, una de las más destacadas.

Felina Colina, una de las más destacadas.

Entre los consagrados, Gustavo Santaolalla le sacó todo el jugo a la guitarra para hacer “Ando rodando” y demostrar su gran caudal vocal. Emmanuel Hourvilleur se paró frente a sus camisas variopintas para lograr una linda versión de “19” mientras que El Mató a un Policía Motorizado reinterpretó, entre el humor y la pasión, “El Tesoro”.

Si hubo un ritual que volvió, aunque no de la mejor manera, fue el de la lectura de banderas de Ciro, quien se tomó un buen rato para ir nombrando ciudades del país que había seguido la consigna de subir a las redes sus trapos. Walas, de Massacre; Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu; y Diego Tuñón de Babasónicos, contribuyeron a su manera con anécdotas y recuerdos de grabaciones. Nadie entiende aún por qué Walas tiene un set navideño con árbol incluido en pleno mayo.

Pese a que Airbag no consigue la aceptación del grueso del público rockero, la banda dejó en claro su poder musical con “Como un diamante”. Además, el guitarrista Pato Sardelli tomó una botellita de cerveza de la marca de turno para comenzar una tremenda versión del Himno Nacional Argentino. El Plan de la Mariposa y Eruca Sativa lograron participaciones destacadas desde el sonido mientras que el gran momento retro de la noche del domingo se lo llevó el reencuentro de Sumo de 2007 con “Debede”.

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Eruca Sativa interpretó "Sorojchi" la canción más power de su último disco.

Eruca Sativa interpretó "Sorojchi" la canción más power de su último disco.

Párrafo aparte para Ratones Paranoicos y su versión de “La Nave”, con el gran Sarcófago enmascarado hasta los dientes.

Según datos de POP ART, la productora que llevó a cabo el festival, cerca de un millón de personas formaron parte de manera online de esta nueva versión del Quilmes Rock. Una gran cantidad que se unión al mismo tiempo para compartir un fogón virtual y el pronto deseo de que todo abrazo vuelve a encender la pasión musical.

*Las donaciones se pueden seguir haciendo hasta el día 18 de mayo en www.conciencia.org/quilmesrock

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