Pearl Jam, a la altura de la pesadilla

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"Viviremos en cajas cerradas, y las ventanas no se abrirán más", dice la letra de uno de sus temas.

Hay discos que corren en sincro con sus tiempos, y el décimo álbum de Pearl Jam, “Gigaton”, es uno de ellos. El flamante disco de estudio de la banda liderada por Eddie Vedder muestra en su portada un glaciar derritiéndose, y ese es el tema ecológico que recorre casi todas las canciones de este primer trabajo en 7 años, desde el no tan contundente “Lightning Bolt” de 2013.

Pero no todos los 12 tracks giran en torno al calentamiento global y la crisis ecológica, también hay letras casi más proféticas, como en uno de los mejores temas y de sonido más original y sorprendente para Pearl Jam, que básicamente es una banda de grunge y hard rock: “Dance of the Clairvoyants”, con estilo tecno, incluye frases como “viviremos en cajas cerradas, y las ventanas no se abrirán más”.

En un punto “Gigaton” es muy actual, pero también tuvo un tiempo de elaboración extenso, que comenzó en 2018 y que fue probando algunos de estos nuevos temas tocados a modo de novedad tanto en los shows en vivo como en las apariciones solistas de Eddie Vedder, quien hace tiempo se ocupa de que sus canciones toquen asuntos dramáticos y urgentes, como la de la crisis de los migrantes del Tercer Mundo, los campos de refugiados de guerra y las ideas de Donald Trump; en este caso el presidente de los Estados Unidos recibe un par de referencias más directas que en la de los tantos discos de rock y country que tomaron su política de gobierno como blanco principal en los últimos años.

Desde que Pearl Jam empezó a grabar “Gigaton” –que por sus diversos matices de sonido y estilo musical requirió un nuevo productor, Josh Evans- en el mundo pasaron cosas inéditas, tales como rebeliones callejeras desde Chile a El Líbano y desde Hong Kong a Ecuador, además de la paranoia de una Tercera Guerra Mundial con el ataque estadounidense a un alto militar iraní para que todo culmine en la actual pandemia de coronavirus. Lógicamente, la celeridad del siglo XXI no puede aparecer en un solo álbum, por mas ajustado que sea al clima sociopolítico de una era.

Pearl Jam es una de esas bandas que funcionan a tope cada vez que tocan en un estadio. Si sus shows en vivo siempre fueron memorables, sus discos de estudio no siempre son tan notables. Hay obras maestras, como sus primeros dos opus de principios de la década del ’90, pero en el medio hay otros menos afortunados. No es el caso de este gran “Gigaton” que seguramente hará estragos en conciertos multitudinarios cuando el mundo se normalice, y Vedder y los suyos puedan llevarlo de gira. Entre las cualidades de “Gigaton” está la de la diversidad sonora. Mientras que el álbum empieza con el sonido clásico del rock fuerte de Pearl Jam en temas como “Who Ever Said” y “Superblood Wolfmoon” para ir modificando su estilo con variantes tan distintas como un comienzo de batería que podría definirse como una mezcla de The Who con el riff de “My Sharona” de The Knack, más otros detalles new wave y hasta amagues con ritmos disco, versatilidad que sólo pudieron exhibir bandas legendarias como The Clash. Y de un modo parecido al de esos héroes punks que supieron criticar la guerra de las Malvinas en “Combat Rock”, Pearl Jam logra que “Gigaton” sea una banda de sonido muy adecuada para este atribulado comienzo de 2020.

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