Salvo el baile, divierte reunión de divorciadas

Espectáculos

«El show de las divorciadas» de M.González Gil y A.Alejandro. Dir.: M.González Gil. Int.: A.Acosta, C.Fulop, A.Martínez, C.Milone, J.Zenko. Mús.: M.Bianchedi. Coreogr.: A.Simoes. Esc. y Vest.: C.Di Pasquo. Ilum.: R.Traferri. ( Complejo La Plaza)

Apoyada en el carisma de sus intérpretes, esta modesta comedia musical, que ya hizo temporada en Mar del Plata, no pretende otra cosa que ofrecerle al público un amable entretenimiento donde confluyen humor, drama y canciones.

El director Manuel González Gil, el mismo autor de «Porteñas» (actualmente en el Lorange), recurrió una vez más a un elenco de reconocidas figuras femeninas. Pero, mientras las protagonistas de «Porteñas» encarnan a mujeres de muy diversa ideología y status social recorriendo la Historia Argentina del siglo XX, «El show de las divorciadas» hace foco en los conflictos amorosos de la mujer de hoy, a partir de los estereotipos de: la amante, la engañada, la que sueña con ser madre, la que se atreve a ser independiente y la fóbica.

La idea de reunir a dos buenas comediantes (Ana
Acosta y Anita Martínez) con dos sólidas cantantes (Cecilia Milone y Julia Zenko), más la escultural y carismática Catherine Fulop, era todo un riesgo para la integridad del espectáculo. Sin embargo, el director logró hilvanar una historia creíble en la que cinco artistas se reúnen a ensayar un show musical abrumadas por sus problemas personales.

• Elenco

Ana Acosta (desopilante en su papel de sonidista machona que se enamora de su vecino) es la que lleva adelante la veta humorística de este espectáculo junto a Anita Martínez, quien interpreta a un joven directora enamorada de un hombre casado. Las dos cantantes del elenco manejan con corrección sus respectivas historias dramáticas y, tanto Julia Zenko como Cecilia Milone, hacen que el público se emocione ante la dolorosa intensidad de sus interpretaciones. Fulop, por su parte, más allá de explotar abiertamente su sensual figura, ofrece un momento de sincero dramatismo al entonar entre sollozos una canción de cuna. El punto más flojo del espectáculo son las escenas de baile, donde, a excepción de Anita Martínez, nadie parece dominar el tema. Si bien, estas limitaciones han sido «blanqueadas» dentro del guión, no se justifican en absoluto dentro del status de comedia musical. En ese sentido, «El show de las divorciadas» no aporta nada nuevo al género, pero cada una de sus protagonistas sabe defender muy bien su lugar en el escenario.

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