7 de mayo 2002 - 00:00

Salvo en "tango" conformó Caroll

«Música X 2». Donna Caroll (voz) y Oscar López Ruiz (guitarra, teclado). (La Biblioteca Café; 4 de mayo).

Donna Caroll es ya una marca registrada y los que han seguido de cerca su carrera, difícilmente se lleven grandes sorpresas. Hacía tiempo que no actuaba con regularidad en Buenos Aires. Durante dos años estuvo dando vueltas por el mundo, cantando a bordo de cruceros, de Estados Unidos a Europa, de Miami a Ushuaia, y ahora regresa con un espectáculo intimista en el que, por primera vez, actúa acompañada solamente por su marido, el guitarrista, pianista y arreglador Oscar López Ruiz.

Mantiene su voz intacta, con una prolijidad que siempre llama la atención y con una facilidad para encarar los pasajes melódicos más complicados con la más absoluta naturalidad, y sigue encontrando su mejor registro en las baladas norteamericanas. Las canciones de
comedias musicales y de películas parecen haber sido escritas para ella, que además vivió mucho tiempo en Nueva York y que, en consecuencia maneja perfectamente el inglés.


•Buen acompañante

Canciones como «Fever», «Over the rainbow», «The man I love», «My funny Valentine», «Lady is a tramp», «As time goes by» o «New York, New York» se suceden a lo largo del show. Por cierto, una guitarra o un teclado no pueden reemplazar con facilidad a un grupo acompañante, pero López Ruiz tiene suficientes oficio y talento como para aguantar el desafío. Y salvo cuando aparece alguna pista grabada, cumple con creces el papel de sostén armónico y rítmico para la cantante. El repertorio se completa con algunas canciones en portugués: «Corcovado» y «Cantador», una joyita de Dorival Caymmi; el clásico de Piazzolla-Ferrer, «Chiquilín de Bachín»; canta con el público «Imagine», otro clásico de John Lennon, y una curiosidad: tres tangos traducidos en versión libre al inglés. Producto justamente de sus viajes por el mundo se planteó esa experiencia que en poco tiempo quedará reflejada en un disco y que, por supuesto, tiene mucho más sentido entre públicos de habla no hispana. Esto que aquí es básicamente un toque pintoresco quedó plasmado en sus pases al inglés de «Nostalgias», «Cuesta abajo» y «El día que me quieras», seguramente el más logrado de los tres porque fue el que menos alteraciones sufrió con la adaptación idiomática.

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