10 de junio 2024 - 16:17

Sandro, Charly y U2 al ritmo del swing de los ´50

Elizabeth Karayekov presenta “El poder del swing”, el viernes a las 20.30 en La trastienda, acompañada de una Big Band compuesta por 14 integrantes. Cuenta con dirección musical de Ernesto Salgueiro, coreografía de Verónica Péccolo y puesta en escena de Juan Parodi.

Elizabeth Karayekov presenta “El poder del swing”, el viernes a las 20.30 en La trastienda, acompañada de una Big Band compuesta por 14 integrantes.

Elizabeth Karayekov presenta “El poder del swing”, el viernes a las 20.30 en La trastienda, acompañada de una Big Band compuesta por 14 integrantes.

“Si hay algo que une a los artistas y científicos es la perseverancia. Somos sectores golpeados en determinados momentos como el actual, hay etapas donde es difícil continuar, pero después de atravesarlo vamos a reconstruir porque no podemos evitar tener esta pulsión de hacer”, dice Elizabeth Karayekov, bióloga del CONICET y artista en quien laten el arte y la ciencia. La cantante presenta “El poder del swing”, el viernes a las 20.30 en La trastienda, acompañada de una Big Band compuesta por 14 integrantes.

Se trata de un viaje musical donde el público será transportado a los años ´50 mientras se sigue una selección de clásicos del pop y el rock que va desde U2, Whitney Houston, Sandro y Charly García, interpretados en clave de swing. Cuenta con dirección musical de Ernesto Salgueiro, coreografía de Verónica Péccolo y puesta en escena de Juan Parodi. Conversamos con Karayekov,.

Periodista: ¿Cómo conviven en vos la bióloga con la artista? ¿Acaso la ciencia y el arte sean dos caras de una misma moneda?

Elizabeth Karayekov: Esa convivencia fue cambiando a lo largo del tiempo. Cuando empecé a tener un desarrollo profesional en música interpretaba estas dos aristas como separadas, y siempre mantenía a cada una confinada a sus tiempos, horarios, espacios. Para sentir que cumplía con ambas se requirió planificación para poder contemplar y prever que una no se interpusiera con la otra. En mi cabeza creí que eran dos actividades separadas pero ahora entiendo que empezaron a unificarse, de repente ya no están separadas. Esas dos profesiones y pasiones forman parte de mi como una unidad, no pueden estar aisladas, ya no puedo escindir una o la otra, andamos la bióloga y la cantante juntas para todos lados.

P.: Los dorados años ´50 del swing, ¿cómo podés describirlos?

E.K.: Hacemos este estilo de música que comienza en los ´20, con mayor apogeo en los ´30 y tiene mucho que ver con la formación instrumental que utilizamos, el swing. Es una música bailable de esa época y tenía esta innovación de aumentar la cantidad de instrumentistas que formaban las bandas dando lugar a las big bands. Jugamos no sólo con el estilo musical de estas orquestas sino que buscamos traer de la mano la estética, el imaginario de la visual de esas orquestas y la situación en que existían. Yo no las vi pero tenemos esa imagen de los ballrooms, los salones de baile con estas orquestas. Esta música era sinónimo de alegría regocijo, soltarse, y todo lo que conlleva. Es una celebración y proponemos eso con nuestro show, con clima festivo. Siempre me atrajo además la moda de la época y eso lo ponemos en el vestuario. Intentamos fusionar lo de la época con un rasgo propio, no es clásico sino que tiene un guiño a esa época.

DSC_0576.jpg

P.: ¿Cómo es la mixtura de ese estilo con el rock y pop?

E.K.: Mezclar ese estilo con un género que no sea jazz es la consigna para que forme parte de nuestro repertorio. Es un trabajo delicado que comienza con mi selección personal, pensando en la letra y me conecta con el mensaje. Hacemos canciones de artistas queridos y conocidos. Hay un trabajo con los arregladores para transformar esos géneros en jazz. La consigna es clara, la transformación no tiene que llevarse por arriba la canción original. Tiene que ser reconocible por el público, es ahí donde el juego tiene sentido, cuando identifican qué canción le estamos ofreciendo. Hay canciones que no se han dejado adaptar.

P.: ¿Por qué Whitney, Sandro, U2 o Charly?

E.K.: Buscamos que las canciones y artistas tengan una conexión emocional con el público. Pensamos en esa audiencia que nos viene a ver y qué les marcó. Nuestro público es muy diverso, hay muchos que llegan convocados por la Big Band y el jazz, y otros llegan por las canciones y artistas. Todos esos artistas significaron mucho, Whitney para el pop, Sandro a nivel nacional, U2 en el rock o Charly en el rock nacional.

P.: Además hay baile y teatro, ¿cómo se despliega sobre el escenario?

E.K.: El foco está puesto en el aspecto vocal pero en el juego con el viaje a otra época surge lo interpretativo de transmitir al público el mensaje de la canción. Siempre fue importante suplir la barrera del idioma, y lo encontré en lo teatral y gestual. Contamos con puesta de Juan Parodi y un guión que seguimos. El baile empezó como desafío personal, soy bailarina frustrada y quise bailar. Entrené mucho el swing y este año contamos con coreografía de Vero Péccolo. Además me acompañan dos bailarinas.

DSC_2680.jpg

P.: ¿Cómo ves la ciencia y la cultura hoy en el país?

E.K.: Este tiempo que nos toca transitar va a tener secuelas y consecuencias negativas. Es importante que los científicos podamos hacer llegar a la sociedad cuál es nuestro trabajo. A veces es difícil de explicar y creemos que no lo van a entender y por eso cada vez son más lo que salen del laboratorio y lo cuentan. Cuando se entiende qué se hace se comprende la importancia. No solo hay que hacer bien nuestro trabajo sino también comunicarlo así la gente conocerá y defenderá lo que hacemos. De los vaivenes de las políticas públicas de los diferentes gobiernos, quien nos puede defender es la sociedad. La ciencia y la cultura son propias de la identidad nacional y necesarias para el desarrollo y el bienestar de la población.

Dejá tu comentario

Te puede interesar