Dos buenas producciones sobre los riesgos de ser un "influencer"

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En un caso, la vida de un "troll" a sueldo que desprestigia a políticos. En el otro, la de una tuitera que sufrió un abuso y busca al victimario.

Se pueden ver en el streaming una película y una serie sobre los millennials en su búsqueda de influencia a través de las redes sociales, y lo expuestos que quedan a manos de esas mismas herramientas que los hiperconectan.

Netflix programó el perturbador thriller polaco “Haters”, que gira en torno a un universitario que utiliza su habilidad con las redes para desprestigiar a un político. En la segunda secuencia se lo conoce como hábil manipulador de la tecnología cuando deja un dispositivo encendido para escuchar lo que hablan a sus espaldas sus benefactores. Más tarde lo contratarán como “hater” (odiador), en una empresa dedicada a enaltecer o hundir figuras a través de trolls, desde artistas a políticos. Y llegará su turno de vengarse de aquellos que parecían apoyarlo pero siempre lo habían despreciado. Jan Komasa es hoy uno de los realizadores más prominentes del cine polaco, con films como “Varsovia 1944” y “Corpus Christi”.

En HBO se emite la muy buena serie británica “I May Destroy You”, de la premiada actriz, guionista y directora Michaela Coel, que además de plantear la cuestión de las redes sociales, se centra en la historia real de su creadora y protagonista: la violación sufrida tras tomar una bebida con una droga que la durmió y la dejó en estado de indefensión. De hecho nunca pudo recordar del todo qué había sucedido e impulsó una investigación para dar con el abusador.

Pese a la fuerte temática, la serie aborda con humor y luminosidad temas como la amistad, casi el único sostén de una protagonista que se muestra como famosa tuitera, algo extraviada pero lo suficientemente lúcida como para escribir el borrador de su segundo libro sobre millennials. El bloqueo y lagunas, las conversaciones con la editorial, su caótica vida amorosa y sus eternas noches de juerga contextualizan el tema central. En lo referente a los celulares, siempre frente a los ojos de sus protagonistas como filtros que tamizan la realidad, se abren interrogantes acerca de los sitios de citas online o de cómo negarse a recibir mucho dinero para publicitar algo, a sabiendas de que se la convoca no sólo por infuencer sino por negra. Porque en la serie además hay espacio para el racismo y no desde la clásica mirada blancos contra negros sino, y sobre todo, a la inversa. Hacia el final la protagonista está tomada por las redes en su obsesión por asistir a otras víctimas de violación.

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