La guerra entre pioneros en una nueva serie: Ford vs. Chrysler

Espectáculos

History Channel estrenará este mes "Gigantes de la industria", que produjo Leonardo DiCaprio.

Desde que en 2004 Leonardo DiCaprio recibió un crédito como productor en “El aviador”, de Martin Scorsese, ha venido tomándose seriamente esa faceta poco conocida de su carrera. A diferencia de otros actores famosos que sólo se interesan en trabajar detrás de la cámara como director, DiCaprio tiene la atípica actitud de no concentrarse en producciones que lo tengan como protagonista sino todo lo contrario, ya que casi nunca aparece en los films que produce (salvo cuando apoya a Scorsese en grandes películas como “El lobo de Wall Street” o la próxima biopic sobre Teddy Roosevel que prepara junto al realizador de “Taxi Driver”.)

La historia es uno de sus temas favoritos a la hora de producir para la TV paga y las plataformas de streaming. Para History Channel produjo la excelente “Grant”, sobre el general que venció al Sur en la Guerra de Secesión y luego sucedió a Lincoln en la presidencia, y también el año pasado, para Disney+, fue productor ejecutivo de “Los elegidos de la gloria” acerca del libro sobre la carrera espacial de Tom Wolfe.

Ahora podremos ver, desde el lunes 20, otra de sus producciones más recientes para el canal History, “Gigantes de la industria” (“The Titans that Built America”) una miniserie de tres episodios dirigida por Phillip Montogomery, con un elenco que incluye a Grant Masters como Henry Ford y Gerald Kyd como Pierre DuPont. El formato es el mismo de “Grant” ya que pertenece al programa “Mega Docs” de Histoy, tres noches consecutivas a la vieja usanza de la década de 1970, que combina dramatizaciones con, material de archivo (en el caso de “Grant”, las primeras fotografías de una guerra) y comentarios de académicos.

La nueva serie, que se estreno en los Estados Unidos en mayo, es un secuela de la primera producción de DiCaprio para History, “The Men who Built America: Frontiersemen” de 2018, sobre los grandes exploradores y hombres de frontera norteamericanos, desde Daniel Boone y Davy Crocket al futuro presidente Andrew Jackson. Pero hay dos grandes diferencias entre la una y la otra, ambas por la época de la serie. Una es que estos “titanes”, Henry Ford, JP Morgan Jr., William Chrysler, William Boeing y Pierre DuPont interactuaban compitiendo ferozmente en los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX.

Y no sólo se enfrentaban recíprocamente sino también con el astuto político cuya campaña algunos de ellos, como Morgan y DuPont, habían apoyado para lograr resultados distintos de los que obtuvieron cuando Franklin D. Roosevelt los eligió como enemigos, culpándolos ante la opinión publica por el crack de Wall Street de 1929 y la Depresión. Roosevelt es tanto o más protagonista de esta historia que empieza en los años ’20 con las “líneas de montaje” en las que se confeccionaban miles de Ford T en tiempo record, y que culmina en 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, para la que Ford fabricó bombarderos en serie.

La otra diferencia es que hay excelente material fílmico documental para intercalar entre la dramatización y las entrevistas, armado con el estilo hibrido pero riguroso del formato “Mega Doc”, lo que permite que Roosevelt no esté encarnado más que por sí mismo desde el sólido material de archivo. Otro detalle interesante es que el libro se las ingenia para introducir personajes como el aviador Charles Lindbergh o la chica del poster más famoso de la propaganda bélica estadounidense, quien llamaba a que las mujeres reemplazaran en las fábricas a los obreros que se habían convertido en soldados; Rose Will Monroe era una chica que sólo podía aspirar a un puesto de secretaria, pero descubrió que como operaria en una gran fabrica de autos podía ganar el doble y, aunque mintió asegurando que tenia experiencia en la tarea, lo hizo perfectamente bien, y así se volvió la famosa “Rosie la Remachadora” de los afiches que inspiro a millones de mujeres hacer el trabajo indispensable para ganar la guerra, demostrando algo hasta entonces impensable, que las mujeres trabajaran de otras cosas que de maestras y dactilógrafas, o ser amas de casa.

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