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28 de octubre 2020 - 00:00

William Blinn: el autor que reinventó la TV en los 70

El canal TCM repuso la integral de "Starsky y Hutch", la miniserie que revolucionó el formato e impuso las historias de pareja de policías.

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Starsky y Hutch. La vigencia de esta serie, realizada en los 70, se manifiesta por la elección de sus temas.

William Blinn no es uno de esos nombres que capten rápidamente la atención; sin embargo, fue uno de los guionistas más importantes de la televisión en la década del 70. Basta mencionar su trabajo ganador del Emmy como guionista de “Raíces”, el programa que cambió el formato de las series al estar pensado para ocupar el prime time diario (en vez de ir una vez a la semana, lo usual hasta ese momento). Había nacido la miniserie, el formato que más influyó en los consumos de ficción en el futuro (sobre todo Netflix, con sus series de pocos episodios, que viene prefiriendo este formato).

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Blinn murió el jueves pasado en Burbank, California, a los 83 años. Ni bien terminó la secundaria en Toledo, Ohio, viajó a California con la esperanza de convertirse en productor y guionista de TV. Empezó con trabajos chicos hasta que se convirtió en uno de los guionistas estrella de la pantalla chica durante cuatro décadas. Más allá de que escribiera docenas de episodios de series famosas como “Bonanza”, “Mi marciano favorito”, “Los invasores”, “El gran chaparral” o “Valle de pasiones”, Blinn fue sobre todo un creativo que cada vez que pudo llevó una de sus ideas revolucionarias a la industria.

Su guión del melodrama deportivo “Brian’s Song” -“La canción de Brian”, 1971, con James Caan en el papel que llamó la atención a Coppola para “El Padrino”- dio lugar a la era de oro del telefilm. Como queda claro por “Raíces”, que trató el tema del racismo a través de la historia, desde los esclavistas en África hasta la actualidad, Blinn tenia un don para incluir temas y conflictos modernos en programas de entretenimiento. Eso lleva directamente a su gran creación, la serie “Starsky & Hutch”, estrenada en la Argentina como “Los aventureros”, y que fue uno de los grandes éxitos en la historia de la TV. Todos recordamos a los simpáticos policías que hicieron famosos a David Soul y Paul Michael Glaser, y por supuesto a su auto deportivo, un Ford Torino rojo con una linea blanca a los costados. Sin embargo es imposible explicar lo fuerte que fue el telefilm de presentación de la serie en 1975, y luego vendrían 93 episodios a lo largo de cuatro temporadas.

Junto a “Kojak” con Telly Savallas, el programa llevaba la TV a niveles inéditos Esto se puede comprobar hoy en el canal TCM todos los días, de lunes a lunes, lo que no solo demuestra la popularidad de la serie sino también su vigencia. Entre las audacias del programa que volvió millonario a Blinn -hasta vendió los derechos y obtuvo un crédito como productor para la floja versión hollywoodense de 2004- estaba el hecho de tener al soplón negro que inmortalizó a Antonio Fargas en su personaje de Huggee Bear, lo que le daba al show un detalle blaxploitation que sólo estaba tolerado en el cine.

Los argumentos mostraban las debilidades de sus héroes como ninguna otra serie, empezando por el hecho de que Hutch había sido adicto a la heroína por culpa de unos hampones que lo secuestraron, y por lo tanto, cuando era herido, Starsky no permitía que le aplicaran morfina. Y lo que vuelve único a este programa es que Blinn lo concibió para que cada episodio tuviera elementos de todos los generos de moda. Por ejemplo, hay episodios de terror con vudú y sectas satánicas, otros cómicos con Starsky que simula ser un gigoló argentino que baila tango, y un memorable episodio doble de cine catástrofe en un crucero de lujo saboteado con bombas. Pero los mejores y más clásicos episodios mostraban temas sociales de manera imaginativa. En 1976, Huggee Bear podía abogar por el primer congresista gay: era una historia al estilo “Cruising”, y al final los dos héroes reconocían que pasaban más tiempo entre ellos que con mujeres. Y en uno de los envíos más fuertes, Starsky se enfrentaba a una banda de enmascarados fuertemente armados, mataba a uno de ellos, y al sacarle la máscara veía que era un chico negro de no más de 15 años, lo que provocaba violencia racial y una ola de asesinatos de policías. Cada episodio tenia música pensada especialmente, desde el soul al jazz y el country, ya que David Soul había sacado un disco muy exitoso. Lo que dominaba era el funky lleno de sintetizadores, compuesto por músicos del nivel de Mark Snow, Shortie Rogeres y Lalo Schifrin. Sin duida, redescubrir “Starsky & Hutch” es una aventura diaria en TCM.

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