7 de julio 2022 - 00:02

Daniel Écija: hablar del mundo de hoy pero a través de las distopías

Diálogo con el director de la serie “La valla”, con Eleonora Wexler y Ángela Molina.

La valla. El realizador Daniel Écija en el rodaje de la serie, que imagina un mundo dictatorial y binario.

La valla. El realizador Daniel Écija en el rodaje de la serie, que imagina un mundo dictatorial y binario.

“Me valgo de la ciencia ficción y la distopía pero en realidad estoy hablando de la sociedad y el mundo de hoy”, dice el director y productor español Daniel Écija, creador de “La valla”, serie con Eleonora Wexler y Ángela Molina, que debuta el martes 12 en Atreseries. Ambientada en 2045, narra cómo el mundo occidental ha abrazado regímenes dictatoriales por la falta de recursos naturales y se construye una valla que divide a ciudadanos de clase A de otros de clase B. Dialogamos con Écija.

Periodista: ¿A qué atribuye la moda de las distopías estilo “El cuento de la criada” o “Black Mirror”?

Daniel Écija: El vértigo que da la revolución de Internet y el mundo digital hace sentir que la distopía es cada vez menos distópica. La serie bebe de las series mencionadas pero también cuento una historia sobre inmigrantes, como fuimos los españoles en el siglo XX, gobernados por dictaduras, ahí es donde nace todo. La sensación de migración viene con la idea de tener que llegar a un sitio con nuevas reglas en el que hay que cuidar las pocas libertades que se conservan. Siempre en mis series intento hablar sobre no perder la memoria, recordar lo que nos costó conseguir ciertas libertades y derechos.

P.: En la serie España aparece dividida por una valla, es una suerte de Muro de Berlín?

D.E.: Hablamos desde lo binario, este y oeste, y hay una sensación en el mundo de que todo es demasiado binario, perdimos los grises, la clase media, está el rico y el pobre, unos trabajan para otros. Siempre es extraordinario el vehículo del arriba y el abajo, el norte y el sur, y desgraciadamente la realidad del mundo demuestra eso, que hay un porcentaje pequeño de la humanidad que tiene mucho más que otro que no tiene nada. En Europa y occidente algunos vivimos un oasis sin ser conscientes de que somos minoría en relación otros grandes continentes como Asia, África y sectores de América Latina que son frágiles y vulnerables. En Kiev no habrán imaginado que deberían vivir en sótanos protegiéndose de los bombardeos, lo que nos recuerda a las guerras mundiales. Hay zonas que nunca pensaron que iban a estar bajo ocupación. La ficción es un ejercicio para reflexionar, la serie de TV es como una terapia para la sociedad, tenemos una oportunidad de pensar con las series.

P.: ¿Qué buscan hoy las plataformas? ¿Cómo se diferencian desde la creación y cómo se atrapa a un público voraz?

D.E.: Lo más complicado es tener identidad propia. Hay que pensar cómo dar sello distintivo a la serie. Se produce mucho y se estrena todas las semanas, hay muchas plataformas de las que disfrutamos y a la vez padecemos. Hay series inspiradas en libros y comics que tienen muchos seguidores, hay que buscar nuevos talentos y centrarse en la comunicación de las series, que es uno de los grandes problemas. Vivimos del contenido, de emocionar y de lo que ocurra, entonces a veces las campañas de marketing sirven para el primer capítulo pero a veces no se consigue que el espectador se mantenga en el segundo y te abandona.

P.: Las series españolas son muy bien recibidas en la Argentina, ¿es igual en su país y en el resto del mundo?

D.E.: En España somos un centro de producción referente, hay más trabajo del que hubo siempre, lo que generó bajar tasas de desempleo hasta límites que otras profesiones no tienen. Son momentos para disfrutar pero es complicado porque se convive con un porcentaje de fracaso, que siempre está. Este índice de producción comenzó con éxitos de la TV española en los ´90 que permitió a los canales de TV competir con grandes ligas extranjeras. En esos tiempos pudimos desarrollar habilidad y experiencia en este oficio, con títulos rentables que dieron rédito económico. Vengo de esos tiempos en que competíamos en condiciones muy duras y con bajo presupuesto. Ahora el streaming y las plataformas mejoran aquello a lo que estábamos acostumbrados.

P.: ¿Qué otros cambios trajo el streaming?

D.E.: Recuperó perfiles de nichos que la TV había perdido, por ejemplo los jóvenes. Ahora no tienen que piratear series sino que encuentran contenido en las plataformas. Este buen momento no será eterno pero hay que aprovechar el oficio y algo de talento para que las series sean rentables en tanto suscriptores. Me gusta que las butacas estén completas, es fundamental, trabajamos para el espectador y para eso no debe perderse el pulso de lo que le interesa a la sociedad.

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