Espectáculos

Hopkins y Pryce celebrarán un encuentro de dos pontífices

La transición entre Benedicto XVI y Francisco es el asunto del film del brasileño Fernando Meirelles ("Ciudad de Dios", "El jardinero fiel").

Con “Los dos Papas”, que se estrena este jueves en salas y el 20 en Netflix, Jonathan Pryce, Anthony Hopkins y Juan Minujin podrían competir por el Oscar con Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, estrellas de “El irlandés”. Lo curioso es que ambos films son producidos por la misma empresa, el gigante del streaming, que así promete cubrir la mayor cantidad de casilleros en la próxima entrega de premios.

En este caso se trata de una comedia dramática que imagina las posibles conversaciones entre Ratzinger y Bergoglio, desde el recelo mutuo hasta el entendimiento, cuando en 2013 uno quiso abandonar sus hábitos de arzobispo y el otro ya estaba pensando en abandonar el papado. La acción transcurre en el Vaticano, los jardines de Castel Gandolfo, las calles de Roma y Buenos Aires, y dos villas porteñas, casi todo lo cual fue recreado por escenógrafos de Inglaterra, Argentina y Uruguay. “Netflix tiene tanta plata que se hizo su propia Capilla Sixtina”, comentó el director Fernando Meirelles cuando la presentación del film en el Festival de Toronto.

Meirelles (“Ciudad de Dios”, “El jardinero fiel”) aceptó rodar la comedia cuando leyó el libreto de Anthony McCarten, cuyas anteriores biopics sobre Stephen Hawking, Winston Churchill y Freddie Mercury llevaron directo al Oscar a sus respectivos protagonistas y a buena parte del equipo. Acá se agrega otro punto a favor: la mayor parte de las situaciones son humorísticas, con naturales toques de emoción. De hecho, nadie sabe lo que realmente se habrán dicho el Papa dimitente y conservador y el futuro Papa vehemente y reformista, ni lo que pueden opinar de esta película, pero al menos uno de ellos tiene probado sentido del humor (y el otro, según dicen, no ve mucha televisión).

Para coleccionistas de filmografías: Bergoglio ya inspiró un biopic de Beda Docampo Feijóo con Darío Grandinetti, una serie con Rodrigo de la Serna y el chileno Sergio Hernández, y varios documentales, incluyendo uno propagandístico de Wim Wenders. Otros Papas debidamente “llevados al cine” fueron Juan XXIII, llamado El Papa Bueno (“Y vino un hombre”, de Ermanno Olmi) y Juan Pablo II (“De un país lejano”, de su paisano Krzysztof Zanussi). Lógicamente menos favorecidos resultaron Clemente X y Alejandro VI, el Borgia, que figuran en unas cuantas películas italianas de época como cabezas de la perversión bajo el Renacimiento. Y eso que Italia era un país católico. Bueno, peor quedaron los Papas en las películas de Luis Buñuel; un viejo convertido en esqueleto con la tiara puesta en “La edad de oro”, y otro directamente fusilado contra un paredón por los anarquistas en “La vía láctea”.

“Soy ateo, gracias a Dios”, bromeaba el español (pero, a su pedido, parte de sus cenizas reposan hoy en una parroquia de los dominicos de la ciudad de México).

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario