Series y salud mental: historias que han dejado de ser tema tabú

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De personajes caricaturescos y secundarios pasaron al protagónico, con cambio de mirada. Guionistas argentinos explican las razones.

En los últimos años han proliferado series con personajes que padecen problemas de salud mental, algo que años atrás era tabú o se caricaturizaba. Hoy, en cambio, es el eje de una serie, a veces desde el humor, y teniendo en cuenta que los trastornos psiquiátricos afectan a 300 millones de personas en el mundo. Desde la espía bipolar Carrie Mathisson en “Homeland” a los personajes de Ian y Mónica en “Shameless”, o el jefe de psiquiatría del hospital “New Amsterdam”, quien trata toda clase de trastornos, son cada vez más las historias que ponen el interrogante en estas cuestiones. Netflix ofrece la excéntrica serie coreana “Está bien no estar bien”, sobre el vínculo entre una odiosa escritora de cuentos para chicos, fóbica social, y un empleado de una institución psiquiátrica, quien además cuida a su hermano con trastorno psíquico. Es una historia construida por fuera de los cánones habituales, imprevisible, que se permite licencias poéticas y una estética que incluye la animación en la línea de los dibujos de Tim Burton. El protagonista de “Mr. Robot” es un hacker que acude a terapia mientras su voz en off revela su alto nivel de aislamiento. Está diagnosticado de trastorno paranoide de la personalidad: el punto alto de esta serie reside en cómo el televidente logra captar sus sentimientos más profundos gracias a una zona confesional que acerca, cuando esta clase de personajes en la vida real pueden despertar rechazo y lejanía.

Consultada por este diario sobre este fenómeno, la guionista Marcela Citterio expresó: “Todo lo que es salud mental se investiga más y lo que antes permanecía oculto sale a la luz. Es frecuente que se utilicen estas cuestiones para dar más dramatismo, desde madres que enferman a sus hijos a propósito (Síndrome de Münchausen) hasta la esquizofrenia. Todo aporta conflictos y situaciones diferentes”. En clave de comedia, en “Unbreakable Kimmy Schmidt” su protagonista ha pasado los últimos 15 años secuestrada por un líder de una secta religiosa y la trama se construye a partir de su readaptación al mundo. Para ella todo lo nuevo es maravilloso, pero su estrés postraumático la paraliza. “Lady Dynamite” es una serie autobiográfica sobre la comediante Maria Bamford, quien fue diagnosticada de un trastorno bipolar y cuenta su experiencia a través de monólogos.

Personajes “locos” hubo siempre, pero ¿en qué difieren los actuales de los del pasado?. Jorge Maestro lo explicó así: “En 1982, Cernadas Lamadrid escribió un guión en ‘Nosotros y los miedos’ que se llamó ‘Miedo a la locura’. Tomó la anécdota que le había contado Carlín Calvo quien, cuando era empleado de la Caja Nacional de Ahorro Postal y empezaba a trabajar como actor, no tuvo mejor idea que conseguirse un certificado de un psiquiatra amigo para que le dieran licencia por padecer una enfermedad mental, y así poder grabar. En la historia de Cernadas el personaje empezaba así, pero luego terminaba enloqueciendo. Con esto quiero decir que todos los personajes sólidos son el resultado de una profunda investigación. Los autores investigamos sobre lo que no conocemos, que son las mayoría de las cosas. Los personajes del pasado a veces eran tomados para la broma, como el alcohólico, y ni hablar del loco vestido de Napoleón en los programas de humor e historieta. Cuando un autor investiga el carácter de su personaje produce uno que no es igual a ningún otro. Rompe el cliché. Del mismo modo la manera poética de ver al loco, como en la ‘Balada para un loco’ de Ferrer y Piazzola, a ‘Rey por Inconveniencia’ de Philippe de Broca, influyeron lentamente en tener una mirada piadosa y hasta simpática de los enfermos psiquiátricos. En el teatro argentino hay varias obras que incluyen un personaje con estas características: ‘Hablemos a calzón quitado’, ‘Como si pasara un tren’, ‘Claveles rojos’, ‘Mil millones de segundos’. En TV ‘Vulnerables’, ‘Tiempos compulsivos’, ‘Locas de amor’”.

La serie de animación para adultos “Bojack Horseman” aborda la historia de un caballo con forma de hombre que, tras triunfar como actor en los ´90, desciende al infierno conforme su fama se desvanece. En cada capítulo se ve al personaje sumido en una profunda depresión que intenta anestesiar con alcohol y drogas. En “Atypical” se narra la vida de un chico de 18 años diagnosticado con un trastorno del espectro autista (TEA), con efectos sobre su familia y entorno. “The Good Doctor” tiene como protagonista a un cirujano autista con síndrome de Savant quien no sólo es muy joven para ser cirujano sino que está limitado en el área social. En “Dr. House” Gregory padece el síndrome de Asperger, que se caracteriza por síntomas como la dificultad de aceptar las reglas sociales, soberbia y resistencia al cambio, que intenta mitigar con la vicodina. “The Big Bang Theory” cuenta con Sheldon, que padece de trastorno obsesivo compulsivo y Raj, víctima del mutismo selectivo y ansiedad.

Carla Scatarelli, guionista que desarrolla contenidos para la plataforma millenial Kwai, dijo a este diario: “ Se da prioridad a temas como el bullying, o el código cringe, esto es cuando un tema o situación genera escalofríos por la incomodidad. A la vez es importante el abordaje desde el humor, como las series de hoy, que le dan una vuelta a temas tabú. Se fue cambiando a una mirada moderna, lo que permite que ciertos segmentos de población puedan reflexionar sobre cosas que antes estaban muy tapadas”.

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