7 de abril 2006 - 00:00
Shakers: "No lo pensamos mucho; volvemos y tocamos"
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Los Shakers hoy: Pelín Capobianco, Caio Vila y Osvaldo
Fattoruso (su hermano Hugo no participó de la entrevista
conjunta). La banda, entre otras cosas, asegura haber inventado
el mote «gallina» para River.
Los discos de Los Shakers llegaron a ser editados por sellosestadounidenses de la época.«Una preventa podía llegar a las 500 mil unidades» aseguran. «La anécdota más graciosa es lo que nos han pagado de regalías por 'Irak it all' todos estos años», sonríe Osvaldo Fattoruso. Estos shows de reunión continuarán en toda Latinoamérica y después editarán un dvd. «La mayor satisfacción que tenemos es el respeto que siempre nos demostraron músicos como Charly García, Spinetta o Fito Páez, quien nos hizo de padrino del disco nuevo ' Bonus Traces', que presentaremos en vivo junto a nuestros temas clásicos. El disco incluye cosas raras de todo tipo, como skas funkys y bandoneones desencadenados a cargo de Pelín Capobianco, un musico de formación clásica que toca el contrabajo en una orquesta sinfonica», cuenta Hugo. «Una vez le pregunté cómo puede tocar algo tan complejo como Stravinsky y me dijo que simplemente le pescó la onda».
Osvaldo fue el talento para escribir canciones en inglés conociendopoco más de 40 palabras del idioma («love, you and me» a la cabecera). En Inglaterra y EE.UU. mucha gente escuchó las reediciones en CD y dijo que las licencias poéticas eran muy buenas. Vila, baterista que se guarda algunas de las historias más jugosas de aquellos años locos, es el que habla de las maravillosas ridiculeces del marketing primitivo del sello Odeón.
«Cada noche habia un restaurante o un boliche, donde siempre caían los fotógrafos, y hasta llegaron a inventarnos un accidente», recuerda. «Se salvo por un pelín», titularon mi foto, cuenta el bajista. «Pero lo más increíble fue la tragedia de la ardilla», agrega, de la que se valió el sello para vender más discos. El músico tenía una ardilla como mascota y, cuando se escapó, el director artístico de Odeon la bautizó Mata Hari y logró que los diarios publicaran la historia. «Nos obligaron a decir que ofrecíamos una recompensa. Entonces empezaron a llamar muchas chicas con ardilllas de todo tipo y pelaje. Había que revisarlas, a las ardillas claro, a ver si tenían cierto lunar en el mismo lugar que Mata Hari», recuerda.
Cuando terminaron de grabar su obra maestra, «La conferencia del Toto's Bar» (el «Sargent Pepper» rioplatense, sin lugar a dudas), Los Shakers ya no podían jugar a las ardillas ni sabían qué hacer con el mono que tenían en la casa donde rodaban films underground con el premiado publicitario Rodolfo Corral (ganador en Cannes con un comercial, cuando nadie soñaba con eso). Los travellings se hacían en una silla de ruedas a veces ocupada por otra mascota pintoresca, un simio bautizado Thelonius Monk.
Sobre su show actual no tienen el menor conflicto: «Vamos a tocar por primera vez en un escenario temas de La Conferencia», explica Osvaldo, que al igual que su hermano Hugo no piensa complicarse mucho. «Nos llamaron para reformar Los Shakers, y del mismo modo que los grababamos, espontáneamente, así los vamos a tocar en vivo».




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