7 de abril 2004 - 00:00

Sólido ballet de Wainrot merece mejor vidriera

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dir. Art.: M. Wainrot. (Teatro San Martín).

Con la dirección de Mauricio Wainrot, el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín es una de las mejores compañías de danza de nuestro medio -si no la mejor-, cuya calidad excede los límites del país. Este motivo es suficiente para que el grupo merezca un horario central y no el poco sentador de las l7 de sábados y domingos, máxime si el calor alcanza los 30° como el día del estreno del primer programa de 2004.

Si bien se trató de reposiciones, la preparación que ostenta el grupo de Wainrot y el elevado nivel de las cuestiones de orden técnico puestas a su servicio, hizo que se viera como un genuino producto de primera mano. «Ahora y entonces», del mismo Wainrot fue construido en base a los movimientos II y III de la Tercera Sinfonía de Enrik Górecky, llamada «Sinfonía del dolor». La obra subraya permanentemente la desesperación de hombres y mujeres jóvenes que buscan en el contacto físico un alivio al dolor por la situación del mundo. La plasticidad de los movimientos impuestos por la coreografía de Wainrot a sus once bailarines integra estrechamente la escalofriante y a la vez bella partitura instrumental-vocal de Górecky a la danza, con el auxilio de un patético vestuario de Carlos Gallardo y una no menos dramática iluminación de Eli Sirlin. Silvina Cortés y Leandro Tolosa están espléndidos en sus roles centrales.

«Y ella lo visitaba» es una vieja obra de Ana Itelman (de l977), que aún posee vigencia por la originalidad del planteo dancístico, la riqueza de su banda sonora (que aúna a Robert Ashley, Eric Satie y Pink Floyd entre otros) y la belleza plástica de su puesta en escena (iluminación y ambientación de la propia Itelman y vestuario de Renata Schussheim). Una pareja ( excelentes Emilia Rubio y Ernesto Chacón Oribe) revive encuentros y desencuentros en secuencias que remiten a una atmósfera setentista, para ese tiempo audaz y que ahora se ve algo ingenua. Pero, sigue siendo una pieza de gran poder de síntesis, humorismo y calidez.

«Luminiscences»,
del holandés Nils Christe es otro ballet musical sobre la fascinante partitura del Concierto para dos pianos de Francis Poulenc. Por su flexibilidad, aliento poético y virtuosismo sin excesos, « Luminiscences» honra su título. Los bellísimos diseños de vestuario de Gallardo y el de las luces de Sirlin apoyan el lenguaje coreográfico de extremo refinamiento de Christe.

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