Sucede una interesante paradoja con Raly Barrionuevo. Lo apadrinan artistas como León Gieco,Víctor Heredia -ambos presentes en el recital-o Peteco Carabajal, ninguno de los cuales deja de elogiarlo cada vez que puede. Su estilo compositivo mezcla lo mejor de la herencia folklórica, desde el Cuchi Leguizamón hasta Eduardo Lagos pasando por Carabajal y, fundamentalmente, por el recordado Jacinto Piedra.
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A pesar de que, como buen santiagueño, su repertorio está centrado especialmente en la chacarera, recorre también otros géneros, más cercanos al rock o al pop. Su discurso poético -es autor y compositor de casi todo lo que canta-pone el acento en las cuestiones románticas y los temas sociales. Y hasta cabe cómodamente en su repertorio una versión folk-heavy del emblemático «Hasta siempre» dedicado al Che Guevara.
Sin embargo, aparecido en tiempos de «folklore joven», de Soledad, Luciano Pereyra y Los Nocheros, ha ido a ocupar ese mismo nicho de mercado. Y su público se ha constituido básicamente con jovencitas que le gritan las mismas cosas que le dirían a cualquier cantante romántico a la moda. Fuera de todo esto, es evidente que se trata de un cantautor para tener muy en cuenta y, superado este momento de euforia marketinera, se transformará, sin dudas, en un artista que hará historia. Porque compone muy bien, se preocupa por mirar hacia el futuro sin olvidarse de sus raíces, es un buen cantante y tiene mucho carisma con el público.
Su concierto porteño sirvió para presentar el material de su segundo disco, «Circo Criollo». Pero hubo además canciones de su primer álbum y algunos estrenos. Tuvo a Luis Gurevich como invitado para «El ángel». Y compartió con Heredia, «Ayer te vi», el tema con que ambos ganaron la Gaviota de Plata en Viña del Mar; «Chacarera del exilio» con Roxana Carabajal, y «Mensajes del alma» y «El fantasma de Canterville» con Gieco.
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