Sólido policial negro con trama de western

Espectáculos

«Los dueños de la noche» (We own the night, EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: J. Gray. Int.: J. Phoenix, M. Wahlberg, R. Duvall, E. Mendes, T. Musante, A. Veadov.

Más allá de las referencias a la mafia rusa y la descripción de la Nueva York salvaje de la década de 1980, éste es un clásico policial negro de reencuentro familiar en un clan de policías, incluyendo el regreso de la oveja negra, provocado por la sangre derramada por un hermano. Es un tema propio del western, que el director y guionista James Gray reelabora con aire de drama trágico, bien contado y mejor filmado.

Un Día de Acción de Gracias en lados opuestos de la ciudad sirve para plantear el conflicto. En una disco regenteada por la mafia rusa, las chicas bailan en topless y el relaciones públicas (Joaquin Phoenix), tiene sexo con su novia portorriqueña en una oficina, deleite interrumpido por el recuerdo de hacerse presente en otra fiesta más familiar. Allí, su padre (Robert Duvall), Jefe de Policía de la ciudad, es el maestro de ceremonias, y su hermano Mark Wahlberg lo quiere convencer de que se infilte entre los narcos rusos que están inundando la ciudad con todo tipo de drogas.

Sin ser un delincuente, el protagonista se mueve en círculos criminales y obviamente tienen un estilo de vida que avergüenza profundamente al clan policíaco del que siempre se esperó fuera parte. La tensión se acumula casi por media película, se acrecienta cuando el hermano policía sufre un atentado perpetrado por los mismos amigos del hijo pródigo, y explota con furia inusitada cuando inevitablemente el antihéroe debe optar por vengar la sangre y se ofrece para infiltrar a los mafiosos.

Gray logra algo tan difícil como ofrecer escenas de violencia urbana sin perder de vista el realismo y la verosimilitud,ni mucho menos la coherencia del drama que, por momentos, alcanza climas shakespeareanos, algo que ya había intentado con menor éxito en otro policial negro con el mismo dúo protagónico, más la bienvenida presencia -repetida ahora- de una leyenda viviente como Tony Musante.

El tema actoral esta cuidado al máximo. Robert Duvall, por ejemplo, brilla en cada escena como en los mejores momentos de su carrera, mientras que Wahlberg aparece contenido para dar el tono exacto de policía implacable e incorruptible. La que está un poco desdibujada es Eva Mendes, quizá debido a que su personaje aparece más de lo que pide realmente la historia.

Las escenas de violencia están entre lo mejor del cine negro moderno, y el clima sórdido y realista recuerda al mejor cine policial de Sydney Lumet, aquel de los tiempos de «Tarde de Perros» y «Serpico». En medio del film policial enfocado a la acción descerebrada del Hollywood moderno, «Los dueños de la noche» es un plato fuerte que todo fan del cine negro seguramente agradecerá.

D.C.

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