2 de marzo 2005 - 00:00

Sólo una fantasiosa novela de aventuras

Dan Brown «Angeles y Demonios» ( Barcelona, Umbriel, 2004, 606 págs.)

El polémico autor de «El Código Da Vinci» fue acusado, entre otras cosas, de manipular la buena fe de sus lectores valiéndose de un supuesto rigor científico que no es tal, por más que él insista en señalar que todas sus referencias históricas y artísticas son reales.

Dan Brown
es un gran fabulador y así hay que tomarlo. Analizar sus extravagantes teorías religiosas sería perder el tiempo, cuando el punto fuerte de su narrativa reside precisamente en el espíritu lúdico de cada una de sus intrigas.

En «Angeles y Demonios», novela anterior a «El Código Da Vinci», primera de la saga del simbolista Robert Langdon, Brown instala algunos de sus tópicos favoritos: el mundo del arte, la historiografía, las sociedades secretas y los dogmas religiosos. En «El Código Da Vinci» llegó a especular con el matrimonio de Jesús con María Magdalena y acusó al Vaticano de tergiversar los Santos Evangelios. Como el tema religioso le ha brindado una gran promoción extra, Brown sigue insistiendo en presentar a la Iglesia Católica como el principal centro de poder y fuente de tenebrosas conspiraciones internacionales, aunque ha informado que en su nueva novela dejará a las Iglesia para dedicarse a la Masonería.

En esta aventura del especialista en simbología y arte religioso Robert Langdon se inicia con el asesinato de un brillante científico a manos de una enigmática sociedad secreta, los «Illuminati», (creada en tiempos de Galileo Galilei) que ahora vuelve a resurgir, tras varios siglos de anonimato, con el firme propósito de aniquilar a su enemigo de siempre, la Iglesia Católica. Acompañado de una bella y joven científica, Landgon deberá recuperar una peligrosa carga de antimateria (la más poderosa fuente de energía que haya existido), que los Illuminati escondieron en Ciudad del Vaticano. A todo esto se suma el secuestro de cuatro cardenales ( favoritos en la sucesión del trono papal) cuyo paradero deberá descubrir a través de claves que irá encontrando en diversos manuscritos antiguos, en esculturas de Bernini y en algunas obras arquitectónicas atribuidas a Rafael. La novela mantiene un ritmo vertiginoso y ofrece una acertada descripción de ambientes (desde el sorprendente laboratorio suizo donde ocurre el primer crimen hasta los intrincados pasadizos secretos del Vaticano). Esto permite que el lector pueda pasar por alto las puerilidades e incoherencias de la trama. Pese a su pátina de «alta cultura» y a su inquietante antinomia ciencia versus religión, «Angeles y Demonios» no es más que una fantasiosa novela de aventuras.

Patricia Espinosa

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