5 de julio 2005 - 00:00

Spielberg, terrenal y polémico

StevenSpielbergcomenzó afilmar, tras larevisión delguión pormuchosasesorespolíticos, lapelícula sobrela venganzade la masacrede los atletasisraelíes enlasOlimpíadasde 1972.
Steven Spielberg comenzó a filmar, tras la revisión del guión por muchos asesores políticos, la película sobre la venganza de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpíadas de 1972.
Los Angeles - Steven Spielberg no pierde tiempo en festejos. Y mucho menos, como el protagonista de su última y exitosa superproducción, «La guerra de los mundos», en tratar de obtener réditos extrapublicitarios sobre la base de habladurías acerca de su vida privada (en todo caso, ya tiene quien haga el trabajo sucio, si se tratara de eso).

Spielberg
, coincidentemente con el estreno de su producción sobre H.G. Wells, abandonó a los marcianos y volvió a la Tierra para iniciar el rodaje de una nueva película, cuya realización también representa una desmentida a todos aquellos medios que publicaron, en su momento, que la había dejado de lado por temores políticos. En efecto, el director de «La lista de Schindler» ya comenzó a filmar la que seguramente será su película más controvertida hasta el momento, y que se ocupa del asesinato de los atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich en 1972, episodio que pasó a la historia con el nombre de Septiembre negro por la denominación que empleó el grupo de terroristas palestinos responsables de las muertes, de la organización Fatah de la OLP.

Sin embargo, el guión de esta película no se ocupará centralmente de la masacre sino más bien de algo más controversial: la venganza de un comando secreto del Mossad al que se le encomendó la tarea de exterminar a aquellos terroristas.

Spielberg
es un artista al que no le gusta demasiado hablar de sus futuros proyectos; con mucha más razón, en este caso su mutismo fue casi total (al punto de que ahora se ve como una estrategia el hecho de haber dado a entender, en agosto del año pasado, que había desistido de esta realización por temor a ser víctima de atentados terroristas).

En simultáneo con el comienzodel rodaje, Spielberg se limitó a difundir un escueto comunicado informativo que sólo dirigió a tres medios: a «The New York Times», al diario israelí «Ma'ariv», y a la cadena televisiva árabe «Al Arabiya».

También estableció, a través de un vocero, que rechazaría cualquier tipo de entrevistas.

Favorecido por la primicia, el diario neoyorquino publicó con amplio despliegue en su edición del domingo algunos pormenores de esta realización, de la que se hizo eco ayer la casi totalidad de la prensa norteamericana. Se reveló así que tanto el director como varios de sus asesores pasaron muchos meses evaluando las posibles consecuencias que podría producir el estreno de esta película sobre el siempre frágil proceso de paz palestino-israelí.

«En verdad»,
dijo «The New York Times «el terreno de esta película está tan potencialmente minado que Steven Spielberg debió pedir consejo a muchas personas, desde su propio rabino al ex diplomático norteamericano Dennis Ross, quien a su vez advirtió al gobierno israelí sobre la puesta en marcha de esta película. Spielberg también le acercó una copia del guión al ex jefe de Ross, el ex presidente Bill Clinton (..). También recibió consejos de Mike Mc-Curry, vocero de Clinton, y Allan Mayer, analista de Hollywood especializado en crisis comunicacionales».

La película, aún sin título y cuyo rodaje se inició en Malta (el título tentativo hasta el año pasado, ya desechado, era «Venganza»), relata en efecto la matanza de aquellos once atletas israelíes en los trágicos días de las Olimpíadas de Munich, aunque, tal como recogen los informes de los medios norteamericanos, el núcleo de la historia será la reacción de Israel, en especial la orden que da la ex primera ministro Golda Meir para vengar esos crímenes liquidando a terroristas palestinos identificados por los servicios secretos israelíes, entre ellos algunos que no estaban directamente implicados en la matanza de Munich.

«Al ocuparse de este debate aún inacabado y moralmente ríspido en la historia del Estado de Israel, Spielberg está arriesgando su enorme estatura en la comunidad judía norteamericana e israelí»,
escribe también «The New York Times». Puntualiza el matutino que, hasta el momento, Spielberg había ganado ese prestigio no sólo gracias a «La lista de Schindler», sino también por sus esfuerzos filantrópicos, a través de la Fundación del Holocausto, para preservar la memoria y testimonios de sobrevivientes de los campos de concentración. Hasta ahora, en cambio, el cineasta había permanecido relativamente silencioso con respecto a los conflictos de Medio Oriente.

La película, a la que la mayor parte de los críticos norteamericanos descartan como la favorita para los premios Oscar del año que viene (tiene fecha de estreno fijada para el 26 de diciembre de este año) tiene, además, una arista no menos controversial. El guión de
Tony Kushner, libretista de la serie de TV «Angeles en América», se vale, como una de sus fuentes, del libro de 1984 de George Jonas «Vengeance» (de donde provenía el título tentativo del film), basado en el relato de un presunto miembro del equipo de tareas de la Mossad, pero cuya veracidad fue puesta en tela de juicio.

El diario norteamericano reconoce que muchos amigos de
Spielberg podrían malinterpretar su nueva película, e inclusive llegar a considerarla nociva para Israel. «Nunca había tocado el realizador un tema tan polémico. Muchos de sus íntimos suponían que nunca iba a hacer la película». El elenco ya se conoce: Eric Bana (el Héctor de «Troya») como el líder del comando asesino israelí, junto con Daniel Craig, Geoffrey Rush, Mathieu Kassovitz, Hanns Zischler y Ciaran Hinds. En su comunicado, Spielberg denominóa la masacre de Munich y la respuesta israelí «un momento crucial en la historia contemporánea de Medio Oriente».

«Observar la respuesta de Israel a los crímenes de Munich a través de los ojos de los hombres que fueron enviados a vengar esa tragedia le da una dimensión humana un episodio horrorífico, al que usualmente pensamos sólo en términos políticos o militares», agregó
Spielberg. «Poco a poco, la resolución implacable de esos hombres para acometer con éxito su tarea, se va sembrando de dudas angustiantes sobre qué era lo que estaban haciendo. Creo que podemos aprender algo muy importante sobre la trágica rivalidad en la que nos encontramos sumidos hasta el día de hoy», agregó.

El diario recogió, finalmente, algunas opiniones contrastantes con la del realizador, como la historiador
Michael B. Oren, autor del libro «Seis días de guerra». «La idea de un comando asesino israelí culposo se ha convertido casi en un estereotipo. Los hombres que ejecutan estas misiones no tienen culpas, sea cual fuere su etnicidad. No creo que a Harry el Sucio lo atormente la culpa. Los palestinos mataron sin culpa, los israelíes lo mismo», declaró. No acordó con él Efraim Halevy, un veterano del Mossad que encabezó la organización entre 1998 y 2002, y que dijo al diario que había conocido algunas personas involucradas en los hechos, que posiblemente tuvieran dudas. «Me encantaría ver las mismas dudas del otro lado».

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