30 de octubre 2003 - 00:00
Subasta en londres eleva valor de Borges
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Ejemplar de "Fervor de Buenos Aires"
El coleccionista Alejandro Vaccaro había manifestado que el ejemplar que figura en la subasta fue robado del Tesoro de la Biblioteca Nacional. Sin embargo, Daniel Guido Pastore, dueño de Imago Mundi, defiende la procedencia del ejemplar enviado a la venta por un italiano que él representa y que prefiere dejar su nombre en reserva.
«Se trata de un importante empresario que está dispuesto a enviar el ejemplar en pugna a la Biblioteca Nacional para despejar cualquier tipo de duda», aclara Pastore. Agrega que las diferencias entre los libros son muy marcadas: «El libro de la Biblioteca Nacional estaba encuadernado, y el de mi cliente tiene tapa rústica; luego, el que está en Londres tiene dos correcciones y el de la Biblioteca sólo una».
Alberto Casares, dueño de una librería especializada en Borges y autor del prólogo del extenso catálogo de Bloomsbury, cuenta que (junto a Vaccaro) denunció en el año 2000 el robo de «Fervor de Buenos Aires» ante la justicia, que posteriormente avisó a las autoridades de la Biblioteca que podían recuperarlo cuando descubrió la persona que trataba de venderlo, y que nada hicieron por rescatarlo, pero ahora se muestra escéptico frente a las declaraciones de Vaccaro, que consideró apresuradas.
«De ningún modo quiero defender esa venta, ellos me enviaron una lista y yo escribí el texto» observa Casares. «Pero lanzar una denuncia sin ningún tipo de pruebas nos perjudica a todos los argentinos. Para determinar si se trata del mismo ejemplar, lo debe examinar un perito, que además debe conocer el ejemplar de la Biblioteca para verificar que es el mismo».
Ahora los expertos coinciden: lo importante es la colección completa, que tiene valor en su conjunto. En primer lugar, porque difícilmente se pueda volver a reunir, y luego, porque permite recorrer su obra desde las primeras publicaciones y a través de sus numerosos prólogos, poemas, artículos y ensayos. Como aclara Casares en el prólogo del catálogo: «Borges ha sido uno de los pocos escritores que ha corregido, modificado, reducido y aumentado los textos que componen un libro en sucesivas ediciones, hasta llegar a hacer prácticamente un libro nuevo».
Peculiaridad que suma importancia a las primeras ediciones, cuya lectura se torna imprescindible para los estudiosos de la obra. Por estas razones la venta arranca con la venta total de los 238 lotes, y si no hubiera oferentes para el conjunto se subastarán uno a uno.
Según los expertos, los precios de base no tienen relación con los valores del mercado, algunos son bajos y otros extremadamente altos. Los valores más elevados son los de los manuscritos «Joyce y los neologismos», (estimado entre 64.000 y 80.000 dólares), «El último viaje de Ulises» (32.000 y 40.000 dólares), y «El verdugo piadoso» (32.000 y 40.000 dólares). Luego, figura el por ahora cuestionado ejemplar de «Fervor de Buenos Aires» (29.000 a 35.000 dólares), uno de los 300 que se editaron en 1923, y «Luna de enfrente» (13.000 a 16.000 dólares). El año pasado en Buenos Aires, la casa Saráchaga vendió una primera edición de «Luna de enfrente» por 5000 dólares, cifra que algunos consideraron elevada.
Al igual que la declinación de las joyas de Evita, también las pinturas de Berni, Pettoruti y Xul Solar dejaron de cosechar récords en las subastas locales e internacionales. Sin embargo, todo aquello que lleva el nombre de Jorge Luis Borges sigue escalando cotización, independientemente de la situación económica local y sin ninguna estrategia de marketing, con la sola fuerza de su obra.
Estos y otros temas comentaban ayer los fans del escritor. Su sobrino, Miguel de Torre Borges, lamentaba haber vendido varias de las piezas que hoy figuran en el catálogo con valores que nunca se hubiera atrevido siquiera a soñar. Cuando era chico, su tío le envió una tarjeta de presentación con un saludo escrito de puño y letra seguramente durante un viaje, que dice: «Te mando un beso. Tio. Constitución-Lomas-Adrogué-Chascomús-Dolores-Maipú-Mar del Plata». Ahora la tarjeta está estimada entre 1400 y 1600 dólares.
Pero no todos eran lamentos por los bienes perdidos, el tema que predomina en las reuniones del club es el humor y el ingenio de Borges. Cuentan que, pese a su ceguera, el escritor aseguraba que había podido percibir, por ejemplo, la circularidad del Museo Guggenheim de Nueva York, que a sus 83 años decía: «Un ciego también ve». Habilidad que demostró al criticar «las piedras flotando en el espacio» de Aldo Sessa que ilustraron sus «Cosmogonías». En la venta de Bloomsbury, una de las primeras ediciones de «Cosmogonías» figura entre los precios más bajos, está estimado en alrededor de 112 dólares.



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