12 de agosto 2008 - 00:00

Tabaré Cardozo demostró ser más que un alegre murguero

Fundador de murgas uruguayas y actual director de Agarrate Catalina, Taberé Cardozo ofreció un recital de alcances musicales más amplios.
Fundador de murgas uruguayas y actual director de Agarrate Catalina, Taberé Cardozo ofreció un recital de alcances musicales más amplios.
Tabaré Cardozo nació en Montevideo hace 37 años y, aunque se formó en el teatro y en el rock, desde muy joven su vida estuvo fuertemente ligada a la murga. Fue integrante de Falta y Resto y Contrafarsa y fundador de La Clarinada. Dirigió y escribió para Curtidores de hongos y es actualmente director, letrista y arreglador de la muy premiada Agarrate Catalina.

Simultáneamente a esta actividad, que incluye además la realización de músicas para escena, Cardozo viene desarrollando una carrera solista que, hasta el momento, ha quedado plasmada en dos CD's: «Poética murguera» de 2002 y el más reciente «Pobres poderosos» de 2005, y en un DVD, con mucho material biográfico, editado el año pasado.

Cardozo había estado en varias oportunidades en Buenos Aires como parte de distintas formaciones (las últimas veces junto a «la Catalina») pero esta fue la primera vez que vino como solista. Y valió la pena. La Trastienda estuvo colmada la noche del debut -hizo otra función en La Plata al día siguiente también con excelente convocatoriay, con el respaldo de una agrupación muy numerosa, pudo mostrar una faceta que no siempre queda expuesta en su labor puramente murguera. En el trabajo solista de Cardozo hay mucho de murga, especialmente en el numeroso canto coral en el más puro estilo de ese género montevideano. Pero en sus canciones, a diferencia de lo que ocurre con la murga, compuestas aquí tanto en textos como en melodías, hay además rock and roll, reggae, tango y hasta sonidos más «folklóricos», influencia de artistas como Alfredo Zitarrosa o Daniel Viglietti.

En su concierto, que lo mostró muy feliz y verborrágico, Cardozo repasó material de sus dos álbumes. Actuó como voz solista, aunque en algún caso dejó ese sitial a Emiliano Muñoz, un clásico tenor murguero. Contó con el respaldo, además del coro, de una banda pop -guitarra, bajo, batería, teclado, trompeta- que le permitió jugar con timbres y estilos sin perder jamás su « orientalidad». Y demostró que sabe construir en el presente pero sin perder conexión con sus raíces y su pasado.

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